Sin Villa ..y sin nada me pillan.

2017/06/01

marchas

Filed under: CGT,conflicto,General,Villarrobledo — Tags: , , , , — jonatan @ 17:20

 

Miles de personas acuden a Madrid a pedir “Pan, Trabajo, Techo e Igualdad” junto a las Marchas de la Dignidad

 

 

 

 

    

 

Madrid ha acogido este sábado a miles de personas y a numerosos colectivos y organizaciones de todo el Estado español con motivo de la gran manifestación organizada por las Marchas de la Dignidad.

Las manifestantes se han organizado en diferentes columnas a través de las cuales han ido entrando a la ciudad hasta llegar a Neptuno, punto de partida de la manifestación conjunta que ha discurrido hasta llegar a Gran Vía-Plaza de España sin incidentes.

Las reivindicaciones de las Marchas son ya conocidas, “Pan, Trabajo y Techo” aunque este año se ha añadido al lema la palabra “Igualdad” para visibilizar la lucha de las mujeres en nuestra sociedad y pedir el fin de las Violencias Machistas.

 

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Nos fuimos, por tercera vez, activistas desde Villarrobledo y con la CGT

   

no pregunteis, pero nos acompañó la madera hasta el bus organizado

   desde Alcazar de S. Juan por diversas organizaciones

   Madrid, con el Bloque Combativo y de Clase

   

   

   

  

   

   

   

   

   

   

   

   

  se escuchan los gritos en lengua de signos

   

   

   

   

   

   

    mujeres de la CGT

   

   

   

   

   

   

   

   #xLoPublico porque el ayunta No Cumple!

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   nuestra pancarta del #8MVdo (Sofía)

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

   

las mujeres de  Ve-la-luz   siguen acampadas en Sol   #ViolenciaMACHISTA

   

   volvímos MIL, somos muchas, juntas codo a codo luchando por nuestra revolución

 

 

 

 

2017/05/05

“Muerte del sindicalismo”

Filed under: CGT,conflicto,General — Tags: , — jonatan @ 14:42

 

 

“Muerte del sindicalismo”, ciudadanía y conflicto de clase

 

Criticar los sindicatos es una moda en la “pospolítica”. De hecho, más que los sindicatos, se critica el sindicalismo.  Y se augura una muerte irremediable.  No seré yo quien defienda a capa y espada los sindicatos. Incluso en el que yo milito seguro que le podemos atribuir errores.  Aunque hemos de ser conscientes de que a caballo pasado criticar y pontificar siempre es más fácil, es innegable que el sindicalismo de combate hemos tenido nuestras limitaciones durante las últimas décadas.  Y es imprescindible ser conscientes, analizarlas y corregirlas.  Nos van muchas cosas.  Pero hoy no quiero hablar de eso.

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Hoy quiero hablar de una crítica al sindicalismo que hoy por hoy ya es muy poco original.  Siguiendo el guión de esta crítica, el sindicalismo está en crisis.  No tiene la capacidad de plantear una resistencia a la embestida del capitalismo neoliberal (o, ya puesto a utilizar nuevas palabras, del postcapitalismo).  Es una fuerza que ya no es hegemónica y le falta la originalidad y vitalidad de otros movimientos sociales.  De hecho, esta realidad se expresa en la emergencia de nuevas formas de organización laborales diferentes (y aquí son obligadas las referencias manteros, limpiadoras de hoteles, etc) ante los sindicatos anquilosados.  Llegado este punto, el guión sigue argumentando que la diferencia entre ahora y hace 40 o 50 años es que se ha diversificado la estructura productiva, que el capital industrial ha dejado paso a nuevas formas de obtención de plusvalía capitalista y que todo esto ha hecho saltar por los aires la conciencia de clase.  Esto último se debe, siguiendo el hilo, a que ahora mismo las condiciones de vida son muy diversas y hay muy pocos puntos de contacto entre, pongamos por caso, un precario que encadena becas, una chica joven que sirve copas sin contrato y un trabajador de banca de 60 años.  Ni en los salarios, ni en la identificación con el trabajo o el lugar de trabajo.  Y mucho menos en la capacidad que un sindicalismo asimilado a comités de empresa tiene que representar sus intereses y, en su nombre, llegar a acuerdos con el capital.

Sin duda, en estos análisis hay cosas interesantes y que no podemos no tener en cuenta.  De hecho, en la narración de los efectos de todo ello hay verdades como puños.  La gente joven militante de movimientos sociales, donde a menudo se parte la cara con el poder, se siente poco atraída por el sindicalismo.  A pesar de la crisis de los dos sindicatos del régimen del 78, los llamados sindicatos combativos no protagonizamos ningún crecimiento espectacular ni en afiliación, ni en referencialidad en los movimientos sociales.  La gente más precaria mayoritariamente no mira a la organización ni la lucha sindical a la hora de resolver las injusticias que sufre.  Y, sobre todo, la identidad colectiva como trabajadores y trabajadoras, lo que algunos llaman conciencia de clase, es en general muy débil o prácticamente inexistente en muchos sectores.

Todo ello responde sólo, o básicamente, a los cambios en el sistema productivo, a la fragmentación de grandes empresas ya la aparición de múltiples relaciones laborales (contratos indefinidos, de duración limitada, a tiempo parcial, falsos autónomos, becas, etc)?  Yo pienso que no, a pesar de que los análisis desde la postpolítica venden decir todo lo contrario.  Personalmente, en estos análisis echo de menos un elemento central: el conflicto.

Trato de explicarme.  Toda esta explicación de las limitaciones del sindicalismo presenta paralelismos a los discursos de los grandes medios de comunicación.  Parte de una imagen del sindicalismo asimilada al modelo sindical y en las prácticas de CCOO y UGT, de manera análoga a como la prensa cuando habla de sindicatos se refiere a estas organizaciones.   Identifica el fracaso del sindicalismo a partir de cómo los sindicatos principales, de tradición socialdemócrata y eurocomunista, se han comportado en Europa occidental los últimos 50 o 60 años.  Organizaciones que han ido a buscar, como objetivos, garantizar el pleno empleo, trabajos duraderos en el tiempo y grandes agregados de personas que les dieran capacidad de negociación y concertación empresa a empresa y sector a sector.  Obviamente este modelo hace décadas que está en crisis.  Pero no creo que podamos asimilar el sindicalismo, todo el sindicalismo, y su supuesta crisis ello.

El sindicalismo, ya en sus inicios y durante su proceso de vertebración, tuvo que gestionar una realidad plural y diversa de la clase trabajadora.  Es falso que todos los trabajadores de principios de s. XX vivieran y trabajaran en Barcelona y las ciudades de sus alrededores.  Había una serie de colonias textiles por el Llobregat y el Alt Ter.  Ya antes, una de las primeras agrupaciones de trabajadores fue la de los toneleros de Arbúcies, en un ambiente alejado de los estándares del mundo urbano.  En 1909, la que luego fue la Huelga de la Canadiense comenzó en Camarasa.  En aquella época no había contratos indefinidos, ni comités de empresa, ni todas las fábricas eran factorías de miles de trabajadores / as.  Tampoco todo el sindicalismo fue ni industrial ni urbano, como certifica la importante conflictividad en el campo catalán, o andaluz y extremeño, por citar otros ejemplos de la Península Ibérica.

Bajo el prisma del argumentario de la “postpolítica”, en estas circunstancias de finales del s. XIX e inicios del s. XX, no puede explicarse la creación de organizaciones sindicales y la lucha que promovieron.  Mineros, tejedoras y vendedores ambulantes que compartían?  El tipo de trabajo?  No.  La forma jurídica de su relación con un patrón (si es que tenían)?  Tampoco.  Compartían formar parte de la inmensa mayoría de la población que vivía de su propio trabajo, cuando podían trabajar, y que sufría la explotación de la burguesía, con quien tenían una relación de conflicto.

Muchos de los análisis de la situación actual no consideran el conflicto, es decir, el conflicto de clase.  Los sindicatos no son, o no deberían ser, simplemente agrupaciones de gente que compartimos determinados aspectos de nuestra vida, como el oficio o la empresa para la que trabajamos y un tipo de contrato.  Los sindicatos son, principalmente, herramientas de lucha.  De confrontación.  De conflicto entre explotados y explotadores.  Entendido así, la perspectiva cambia diametralmente.  La dicotomía “sindicatos, organizaciones de trabajadores / as con privilegios” y “movimientos sociales, organizaciones del precariado” se esfuma.  Por varias razones.  La primera porque un sindicato es, o debería ser, un movimiento social.  La segunda, y la más relevante, porque si lo que nos define es el conflicto de clases, es decir, la forma en que nos situamos en una relación de explotación, la dicotomía entre tipo de trabajadores / as más estables y más precarias ya no es central.  Es innegable que sus condiciones materiales de vida son muy diferentes, pero ambos se posicionan en el mismo bando del conflicto entre trabajo y capital.

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Me temo que el olvido por parte de la “postpolítica” del conflicto en sus análisis no es ni casual ni inocente.  Quizás porque, por un lado, suponen la continuación y la regeneración del sindicalismo del régimen de los estados del bienestar europeos.  La concertación y pacto social que proponen estos sindicatos puede encontrar una cierta continuidad en el “ciudadanismo” de la “nueva política“, que desestructura las identidades de clase para definir participaciones individuales en la sociedad bajo el amparo de las instituciones (más o menos renovadas en apariencia).  Y, seguramente, también porque su propuesta política relega el conflicto colectivo, tal y como estamos viendo.

Llegado este punto, queda pendiente resolver porque nos cuesta, al sindicalismo combativo crecer a pesar de la crisis del sindicalismo del régimen y, sobre todo, recuperar una cierta centralidad en los movimientos sociales.  Seguro que de razones hay muchas, empezando por nuestros propios errores.  Pero pienso que una de importante es que no hemos tenido ni tenemos la capacidad de consolidar identidades colectivas en torno al conflicto.  Cuarenta años de “consensos democráticos” y de régimen del 78 nos han hecho mucho daño y han impuesto una conciencia de ciudadanía donde el conflicto de clase cada vez se ve más extraño.  Por otra parte, el modelo sindical imperante renunció conscientemente a este conflicto y fortalecer una visión de la clase trabajadora a partir del puesto de trabajo (la fábrica) y no de la lucha de clases contra la burguesía.

Tenemos pues, sobre la mesa, un reto urgente:  dinamitar este espejismo, recuperar la conciencia de conflicto y, sobre todo, consolidar espacios colectivos como herramientas para ganar este conflicto.  Y yo soy de los que pensamos que el sindicalismo puede ser una de estas herramientas colectivas.


 

por Ermengol Gassiot

2016/12/31

NO ESTAMOS TODAS, las queremos en casa éste 2017

Navidad y fin de año… pero Falta lo que falta

NO ESTAMOS TODAS

LXS QUEREMOS EN CASA

no les olvidamos compas!

 

 

 


 

 

#FernandoBarcenasLibertad 

Es 13 de diciembre del 2013, la Ciudad de México se encuentra agitada por el consumismo generado por la temporada de consumo navideña y por las protestas callejeras generadas por el aumento del pasaje del Sistema de Transportes Colectivos Metro. Desde que el gobierno capitalino anunció el aumento semanas atrás, diversas convocatorias y formas de protesta se fueron dando, desde las más pacifistas, reformistas y ciudadanas hasta las más rebeldes y violentas, las cuales vienen a sumarse a una serie de luchas que se habían agudizado desde la entrada de Peña Nieto a la Presidencia. De repente ese día, mientras la marcha pasaba entre las avenidas Reforma e Insurgentes, los manifestantes se alebrestan, unos corren despavoridos, otros brincan de felicidad, el humo y las flamas se hacen presentes; el árbol de navidad que había sido colocado por la empresa Coca-Cola empieza arder producto de la molotov que alguien había arrojado.

Los arrestados son tres, dos de ellos menores de edad que terminaron quedando libres, el otro es Fernando Bárcenas Castillo que continúa preso con una sentencia firme de 6 años

Juventud rebelde:  la travesía anti-carcelaria de Fernando Bárcenas  –  CGT Chiapas 

#LuisFernandoSoteloLibre

 

La modificación que el Tribunal Superior de “Justicia” ha realizado a la sentencia de nuestro compañero Luis Fernando Sotelo es una burla. La reducción de la sentencia de 33 a 13 años, no es hacer “justicia”, sino una burla a ésta. Las irregularidades del proceso han sido denunciadas innumerables veces. Ha quedado más que probado que no existen elementos que lo incriminen y el único testigo presencial, el chofer del metrobús, durante el juicio, dijo no reconocer a nuestro compañero. 

Modifican condena de Luis Fernando Sotelo – CGT Chiapas

CGT ante la indecente condena a Luis Fernando Sotelo – CGT Chiapas

Abraham Cortes Avila

En días recientes recibimos la noticia de que al compañero Abraham Cortés le fue dictada una nueva sentencia en el juicio que enfrenta desde el 2 de octubre de 2013. Recordemos que Abraham es la única persona que continua preso por los hechos ocurridos ese día.

Abraham enfrentaba una acusación de tentativa de homicidio, por supuestamente haber lanzado cokteles molotov hacia las líneas de policías antimotines. Además de otra acusación por ataques a la paz pública en pandilla.

Por esas acusaciones el compañero había sido sentenciado a 13 años 4 meses de prisión; sin embargo, en días pasados le fue dictada una nueva sentencia, debido a un amparo que promovió.

La nueva sentencia del compañero es de 5 años 9 meses por el delito de ataques a la paz pública en pandilla, desechándose así la acusación de tentativa de homicidio.

Sin duda es una buena noticia, pero no significa que reconozcamos en ella una acción de justicia por parte del sistema jurídico-carcelario mexicano.Sabemos perfectamente que ese sistema nunca nos dará justicia y si ahora aflojan un poco la correa no olvidamos que nuestro compañero sigue preso, y mientras él y las miles de personas que actualmente pueblan las prisiones sigan tras esos muros, seguiremos combatiendo…

¡Por la libertad de todxs!

¡Abajo los muros de las prisiones!

Cruz Negra Anarquista México

“El Estado me llama criminal”. Texto de Abraham Cortés

 

 

Fernando Bárcenas y Abraham Cortes, presos en el Reclusorio Norte, Luis Fernando Sotelo, preso en el Reclusorio Sur en la Ciudad de México

 

 

 

Alfon

 

Monica y Francisco

       sentencia  + info

Amenaza de prisión contra 27 personas entre ellas Ermengol Gassiot, profesor de la UAB y sec. gral. de CGT Catalunya

 

Presxs Politicxs de Mexico y La Sexta [Declaración de La Selva Lacandona]

 

 

Llamada a la solidaridad con las anarquistas acusadas de expropiar un banco en Aachen (Alemania)

 

Libertad Leonard Peltier, Mumia Abu-Jamal y todxs lxs presxs políticxs de la lucha indígena, negra, antipatriarcal y popular 

¡ 35 años encarcelado ! Libertad y salud para Mumia Abu-Jamal

 Aquí estamos otra vez. Esta vez es el año 2016. Ha sido más de 41 años desde que yo caminé libre por la ultima vez y pude ver el sol amanecer y ponerse y sentir la tierra bajo mis pies.   Leonard Peltier

2016/10/21

Solidaridad #27deLaUAB

Filed under: CGT,conflicto,General,Villarrobledo — Tags: , , , , — jonatan @ 12:44

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El próximo jueves 20 se van a realizar en todo el estado acciones en solidaridad con las 27 personas amenazadas con penas de entre 11 y 14 años de cárcel, por una ocupación del rectorado de la Universidad Autónoma de Barcelona, en protesta contra la subida de un 66% en las tasas universitarias y contra los despidos de profesorado. Y nos parecía a nosotras fuerte los 150 euros de multa.

Pues bien. En Villarrobledo vamos a ir a la Plaza Vieja, a mostrar nuestra solidaridad públicamente. A las 18.30 saldremos desde el local social compartido, marchando, para estar a eso de las 19.00 en la Plaza y que se nos vea. Llevaremos cartulinas para formar algún lema…

Los de CGT llevaremos alguna bandera por la calle, porque algunos de los represaliados son compañeros de nuestro sindicato, incluyendo al secretario general de CGT-Catalunya.

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Se trata del mayor montaje represivo contra el movimiento estudiantil desde la muerte del dictador. Veintisiete personas -entre ellas el Secretario General de la CGT de Catalunya- están amenazadas con penas de entre 11 a 14 años de prisión por realizar una de las tradicionales ocupaciones del Rectorado de la UAB en 2013, en protesta por una brutal subida del 66% de las tasas y despidos de profesorado.

Las penas pedidas por fiscalía son equivalentes a las existentes por homicidio. En cumplimiento de este acuerdo, se pide a todos los territorios que ese día la CGT se movilice en solidaridad con nuestro compañero y con el resto de encausados por reivindicar sus justos derechos.

En documento adjunto, os remito el texto del correo electrónico que nos envían desde el SP de Catalunya, en la que podréis encontrar la petición de movilización, así como textos y enlaces que os pueden servir para la organización de los actos y movilizaciones.

Esperamos de todas y todos la solidaridad y el apoyo mutuo que siempre ha caracterizado a nuestra organización y que la CGT de respuesta contundente a este nuevo atropello.

Si nos tocan a una nos tocan a todas 

link

 

La CGT de Catalunya ante la grave y delirante imputación a 27 personas de la UAB (Universidad Autónoma de Barcelona), entre ellas nuestro Secretario General

Queremos informar que nos ha llegado el escrito de acusación de la fiscalía por las protestas estudiantiles y sindicales en la UAB durante la primavera del 2013, en las mismas se ocupó el edificio del rectorado de la UAB en 2013. En una sucesión de imputaciones que calificamos de delirantes y aberrantes, se acumulan peticiones de prisión que llegan hasta los 11 años y 5 meses para nuestro secretario general, el profesor Ermengol Gassiot, y peticiones parecidas para 25 estudiantes y un trabajador del PAS (personal de administración y servicios), delegado en el comité de empresa del PAS por el sindicato CAU-IAC.

link

2016/07/13

Agosto negro.

Filed under: conflicto,Es El Estado,General — Tags: , , , , — jonatan @ 21:40

 

El martes, Alton Sterling fue tiroteado en Baton Rouge, Louisiana, después de ser reducido contra el suelo por dos agentes blancos; el miércoles, un policía de Minnesota vació el cargador de su pistola contra Philando Castile cuando el joven de 32 años metió la mano en su pantalón para mostrarle el documento que le había pedido. La ira popular se desató desde que la novia de Castile transmitió lo que ocurría mediante su celular a Facebook.

Lo que sucedió despues lo conocen: Micah X. Jhonson, con preparación miltar de los EEUU y con cuyo ejercito estuvo en Afganistan, disparó contra los policías blancos en el trascurso de una manifestación antirracista. Cinco resultaron muertos. Antes de morir dijo que actuaba sólo y que lo movió el animo de venganza (su manera de encontrar justicia en un país donde siempre absuelven a los policías) por lo sucedido los dias atras y como gota que colmó el vaso.266525_1

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Según los noticiarios lo sucedido en Dallas es un caso aislado, pero no lo son las 563 personas muertas éste año a manos de la policía o las mas de 1500 el pasado año. Resuenan en la sociedad estadounidense y con el movimiento político Black Lives Matter (las vidas negras importan) los ecos de las Panteras Negras en los 60 y a propósito subo ésta peli que retrata la historia de George L. Jackson.

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[Agosto negro]  El Ejército de Liberación Negra  (BLA)  /  I  y  II 

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2016/05/28

Del movimiento luddita al fracking

Filed under: conflicto,General — Tags: , , , , , — jonatan @ 18:09

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Lecciones de historia. El movimiento luddita.

 

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Entre el año 1811 y 1812, en el triángulo inglés formado entre las ciudades de Lancashire, Yorkshire y Nottingham ocurrió uno de los movimientos políticos más interesantes del siglo XIX, el movimiento Luddita.

Los obreros y obreras de la industria textil se organizaron de manera clandestina y decidieron acabar con las máquinas que la burguesía estaba introduciendo. Estas máquinas modificaban completamente el mundo laboral ya que aceleraban el ritmo de producción, modificaban el sistema tradicional de oficios y aumentaban el beneficio de los empresarios.

La visión que de los ludditas se ha dado, como ya explicó E.P. Thompshom, ha sido siempre una visión sesgada y paternalista, que los han acusado de ser un movimiento conservador, opuesto a los adelantos del progreso y por tanto, enemigos de los avances tecnológicos que acompañaron a la revolución industrial. Siempre se le ha acusado de defender un “paraíso rural perdido” y de defender el antiguo sistema de propiedad que beneficiaba a la nobleza frene a la pujante burguesía, con un sistema de pensamiento basado en las creencias populares religiosas frente al liberalismo económico y científico. Sin embargo, como siempre, la realidad es mucho más compleja y este movimiento merece un lugar importante en las luchas de la clase obrera del siglo XIX.

Es cierto que las acciones más destacadas de este movimiento ocurrieron en el llamado triángulo luddita y que la destrucción de maquinas durante la noche fue su seña de identidad. Pero, la realidad de este movimiento tanto geográfica, como políticamente es mucho más amplia y su verdadero espíritu fue mucho más revolucionario que el de los recién nacidos sindicatos y partidos políticos de la clase obrera.

Los ludditas en Inglaterra no solo luchaban contra las máquinas que se introducían poco a poco en los talleres textil, sino que luchaban contra el sistema que las había creado y contra la nueva realidad que se les estaba intentando imponer.

La naciente burguesía, no solo introdujo máquinas para aumentar la producción y abaratar costes sino que modificó completamente el sistema legal inglés, especialmente en lo tocante a la propiedad de la tierra para maximizar el beneficio. De este modo, se aprobaron leyes que permitieron el cercamiento de las tierras y redujeron la cantidad de tierras comunales (pastos, bosques, riveras, etc), ya que consideraban que estas tierras no eran rentables para el “mercado”. Esto favoreció a las clases poderosas, (nobleza y burguesía) y empobreció a la clase trabajadora que dependía de estos terrenos comunales para su dieta.

También la introducción de máquinas en los diferentes sectores, pero especialmente en el mundo textil, modificó de una manera radical el mundo del trabajo. Hasta este momento, la división del trabajo se hacía en oficios, todavía con fuertes relaciones gremiales, lo cual le daba a los trabajadores y trabajadoras un amplio control de su producción. Por ejemplo, los salarios, la calidad del trabajo, los materiales y herramientas que se debían usar eran decididos comunalmente por los artesanos. De este modo se evitaba una lucha de precios entre ellos y ellas y los comerciantes (los primeros burgueses) no tenían más remedio que comprar y vender según lo estipulado. Gracias a ello, la clase obrera no solo se garantizaba unos ingresos dignos, sino que controlaban grandes facetas de su propia vida ya que decidían el ritmo de trabajo y por lo tanto los días de fiesta, a que edad se podía trabajar y que trabajos podían realizar cada miembro de una familia y de una comunidad. También en los tiempos difíciles se usaban estas estructuras comunales para repartir el trabajo entre sus miembros. Sin ser una utopía perfecta ya que existía un fuerte componente machista y jerárquico y un elevando sentimiento comunitario de rechazo frente a los “extraños” (normalmente inmigrantes pobres irlandeses) hay que reconocer que gozaban, como comunidad, de un amplio nivel de autogestión y autonomía. 

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Por ello, al nacer, primero la fábrica como enemiga del taller y después la máquina, como oposición al trabajo manual, se intentó por todos los medios acabar con esto. Poco a poco se fue imponiendo la disciplina militar en el campo laboral y social, ya no se producía para cubrir las necesidades de la sociedad sino que se producía para generar beneficios. Los ritmos desde este momento pasan a ser los del “mercado” y los deseos de la burguesía de acumular riquezas. Todo tenía que ser producido de la manera más rápida y barata aunque ello obligase a modificar por completo la estructura social de la clase obrera. Todos los miembros de la comunidad debían ser “útiles” para la producción, daba igual su edad, género o necesidades, así los niños y niñas comenzaban a trabajar en jornadas draconianas desde apenas los 4 años, sin tener en cuenta sus necesidades físicas y vitales. Es cierto que el trabajo infantil anteriormente era común pero con unas normas lógicas, no realizaban trabajos pesados, solo ayudaban en épocas de mucha producción (unos meses al año) con lo cual podían llevar una vida más acorde a su edad la mayor parte del año y solo trabajaban rodeados de sus familias, especialmente de sus madres, por lo que no se rompía la unidad familiar. Lo mismo ocurre con las mujeres embarazas que se ven obligadas a trabajar durante todo el embarazo en lugares cerrados e insalubres y que deben abandonar a sus hijos e hijas nada más nacer para continuar con la producción, algo que tuvo desde muy pronto una repercusión directa en la cantidad de enfermedades en bebés y el aumento de la mortalidad infantil.

Esta realidad no fue solo percibida por la clase obrera que la sufre, sino que una parte de los artistas de la época (burgueses desclasados en su mayoría) también se hicieron eco del exterminio que estaban sufriendo las clases populares y así encontramos a poetas románticos como Perceybal Shelly que escribió en 1813 “Queen Mab, un poema filosófico”, donde defiende la paz frente a la guerra colonial, el amor libre frente al matrimonio religioso, la propiedad comunal frente a los cercamientos, el vegetarianismo frente a la crueldad humana y la libertad y la igualdad como forma de relación entre los seres humanos.

El movimiento luddita, no llegó quizás a un discurso ideológico tan elaborado como el de Shelly aunque si encontramos en sus planteamientos visiones del mundo que luego los anarquistas harán suyas. De este modo podemos observar como no solo critican los cercamientos sino que plantean el debate de la propiedad más allá de su uso, defendiendo que la comunidad debe de ser propietaria en sus conjunto de los bienes necesarios para sus subsistencia, evitando así crear jerarquías económicas dentro del propio grupo.

También desde el principio se plantean la legitimidad de la autoridad estatal encarnada en el Rey y niegan toda posible negociación al no reconocerse su poder sobre la comunidad. Este es un punto importante ya que el resto del movimiento obrero englobado en “trade unions” y “legal unions” sí que reconocen el poder del parlamento y por tanto, desde el principio buscan el reconocimiento legal de sus demandas. Los ludditas, solo utilizaron técnicas de “acción directa”, destruyendo máquinas que atacaban el bienestar común y robando propiedades que necesitaban para subsistir. Negándose en todo momento a la vía de la negociación ya fuera con autoridades locales o estatales: lo querían todo y no aceptarían miserias. 

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Al contrario de lo que se pudiese pensar, este movimiento fue mayoritario desde 1811 a 1812 en gran parte de la zona textil inglesa, con un componente nacionalista, en Irlanda e incluso en las colonias norteamericanas lo encontramos entre los esclavos. Se organizaron de manera clandestina dentro de sus propias comunidades, haciendo juramentos de lealtad al grupo que nunca rompieron, lo cual obligó al Estado a ensañarse con toda su fuerza durante dos años.

Al final, la derrota no vino de fuera sino de dentro, la propia clase obrera de la que formaban parte y a la que defendían, optó mayoritariamente por las vías reformistas que abalaban la negociación parlamentaria, lo cual creó un cisma interno y dejo a las comunidades ludditas solas frente a la represión física en forma de redadas, asesinatos, juicios y expulsiones.

Sin embargo, y a pesar de su derrota, los ludditas dejaron un importante legado en forma de análisis del “desarrollo” social y tecnológico que en momentos de cambio como el actual nos pueden ser útiles. Ellos y ellas lucharon por defender una idea de comunidad que conocían, y que con sus grandezas y miserias, les permitía gozar de cierta libertad y autonomía, y fueron, desde muy pronto, conscientes de que la máquina y su mundo no respetarían esos valores, sino que impondría la deshumanización. El resto del movimiento obrero ha necesitado casi dos siglos para entender esto, y todavía no lo ha entendido del todo. Por ello, creo necesario recordar con cariño a aquellos y aquellas que se “adelantaron” a su tiempo y vieron al enemigo cuando solo era un embrión de lo que es ahora. Larga vida al General Ludd.

https://drive.google.com/file/d/0B6gxXfI0eDRIZE1VUE5yMWQyNVE/view

extraido de la publicación LIBRES Y SALVAJES nº 3, invierno 2014-15

 

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Ned Ludd y la Reina Mab.     https://drive.google.com/file/d/0B6gxXfI0eDRId2lEZk1nT292LVk/view nedludd

 

Destrucción de máquinas, Romanticismo y los Comunales de 1811-1812.

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 MOAI     http://archivomoai.blogspot.co.ke 

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Lecciones de la historia. Luddismo, transgénicos y fracking  (boletín MOAI)    https://drive.google.com/file/d/0B6gxXfI0eDRIbGsxSG0xeWV4LUE/edit

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2016/01/14

Merry Crisis and Happy New Fear (Comité Invisible)

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Las llamadas “crisis” (económica, política, ambiental) son utilizadas para posibilitar y robustecer la reestructuración de la dominación. Superar una vieja fantasia del socialismo autoritario que vivía augurando un mundo venidero detrás de una segura crisis debería ser ya a esta altura una tarea cumplida. Dejamos un capítulo, en estas “Lecturas de verano”, del Comité invisible, para reflexionar acerca de esto. El capítulo se llama Merry Crisis and Happy New Fear. Si bien su estílo es arrogante-estudiantil y tiene muchas trasas de intelectualismo izquierdista, su lectura es interesante, resume bien ciertos elementos que son hoy muy necesarios para todos aquellos que intentamos destruír el capitalismo y su Estado.

 

 

Merry Crisis and Happy New Fear (A Nous Amis, Comité Invisible)

– 1. Que la crisis es un modo de gobierno. 2. Que la verdadera catástrofe es existencial y metafísica. 3. Que el apocalipsis decepciona.

1. Nosotros revolucionarios, somos los grandes cornudos de la historia moderna. Y uno siempre es, de una u otra manera, cómplice de que le pongan los cuernos. El hecho es doloroso, y por tanto generalmente denegado. Hemos tenido una fe ciega en la crisis, una fe tan ciega y tan vieja que no nos dimos cuenta de cómo fue que el orden neoliberal la convirtió en la pieza maestra de su arsenal. Marx escribía después de 1848: “Una nueva revolución sólo es posible como consecuencia de una nueva crisis. Pero la primera es tan segura como la segunda.” [1] Y pasó efectivamente el resto de sus días profetizando, al menor espasmo de la economía mundial, la gran crisis final del capital, que habrá esperado en vano. Siguen existiendo marxistas para vendernos la crisis presente como “The Big One”, para insistirnos que sigamos esperando su curiosa especie de Juicio Final.

Si quieres imponer un cambio —aconsejaba Milton Friedman a sus Chicago Boys— desata una crisis.” El capital, lejos de acobardarse ante las crisis, se ensaña ahora en producirlas experimentalmente. Tal como es desatada una avalancha para reservarse la elección de su hora y el dominio de su amplitud. Tal como es quemada una llanura para asegurarse de que el incendio que los amenaza acabe muriendo ahí, a falta de combustible. “Dónde y cuándo” es una cuestión de oportunidad o de necesidad táctica. Es sabido por todos que apenas después de haber sido nombrado, en 2010, el director de la Elstat, el instituto griego de estadística, se puso sin descanso a falsificar las cuentas de la deuda del país, para agravarlas, con el propósito de justificar la intervención de la Troika. Es pues un hecho que la “crisis de las deudas soberanas” fue lanzada por un hombre que era entonces un agente oficialmente remunerado por el FMI, institución que supuestamente “ayuda” a los países a salir de ellas. Se trataba aquí de experimentar a gran escala, en un país europeo, el proyecto neoliberal de completa remodelación de una sociedad, los efectos de una buena política de “ajustes estructurales”.

Con su connotación médica, la crisis fue durante toda la modernidad esa cosa natural que ocurría de manera inesperada o cíclica, fijando el plazo para tomar una decisión, una decisión que pondría término a la inseguridad general de la situación crítica. El final era feliz o desafortunado, de acuerdo con la exactitud de la medicación aplicada. El momento crítico también era el momento de la crítica —el breve intervalo en que estaba abierto el debate acerca de los síntomas y la medicación. Actualmente ya no hay nada de eso. El remedio ya no está ahí para poner fin a la crisis. Por el contrario, la crisis es abierta con vistas a introducir el remedio. Ahora se habla de “crisis” a propósito de aquello que se tiene la intención de reestructurar, así como se designan como “terroristas” a aquellos que uno se prepara a golpear. En Francia, la “crisis de las banlieues” en 2005 habrá anunciado así la mayor ofensiva urbanística de los últimos treinta años contra las susodichas “banlieues” [2], ofensiva directamente orquestada por el ministerio del Interior.

El discurso de la crisis es, entre los neoliberales, un doble discurso -ellos prefieren hablar, entre sí mismos, de “doble verdad”-. Por un lado, la crisis es el momento vivificante de la “destrucción creadora”, creadora de oportunidades, de innovación, de empresarios de entre los cuales sólo los mejores, los más motivados, los más competitivos, sobrevivirán. “Éste puede ser en el fondo el mensaje del capitalismo: la ‘destrucción creadora’, el rechazo de tecnologías obsoletas y los viejos modos de producción en favor de los nuevos son la única manera de elevar los niveles de vida […] El capitalismo crea un conflicto en cada uno de nosotros. Somos alternativamente el agresivo empresario y el teleadicto de sofá que, en lo más profundo de sí, prefiere una economía menos competitiva y estresante, en la cual todo el mundo ganaría lo mismo”, escribe Alan Greenspan, director de la Reserva Federal estadounidense de 1987 a 2006. Por el otro lado, el discurso de la crisis interviene como método político de gestión de poblaciones. La reestructuración permanente de todo, tanto de los organigramas como de las asistencias sociales, tanto de las empresas como de los barrios, es la única manera de organizar, a través de un desquiciamiento constante de las condiciones de existencia, la inexistencia del partido adverso. La retórica del cambio sirve para desmantelar toda costumbre, para destrozar todos los vínculos, para desconcertar toda certeza, para disuadir toda solidaridad, para mantener una inseguridad existencial crónica. Corresponde a una estrategia que se formula en estos términos: “Prevenir mediante la crisis permanente toda crisis efectiva”. Esto es similar, a escala de lo cotidiano, a la práctica contrainsurreccional bien conocida del “desestabilizar para estabilizar”, que consiste, para las autoridades, en suscitar voluntariamente el caos a fin de hacer del orden algo más deseable que la revolución. Del micromanagement a la gestión de países enteros, mantener a la población en una suerte de estado de shock permanente asegura la estupefacción, la negligencia a partir de la cual se hace de cada uno y de todos casi cualquier cosa que se desee. La depresión de masas que abate actualmente a los griegos es el producto deseado por la política de la Troika, y no su efecto colateral.

Es por no haber comprendido que la “crisis” no era un hecho económico, sino una técnica política de gobierno, que algunos han caído en el ridículo cuando proclaman precipitadamente, con la explosión de la estafa de las subprimas, la “muerte del neoliberalismo”. No vivimos una crisis del capitalismo, sino al contrario el triunfo del capitalismo de crisis. “La crisis” significa: el gobierno crece. Ella se ha vuelto la ultima ratio de cuanto reina. La modernidad medía todo en comparación con el pasado atraso, del cual pretendía extraernos; ahora toda cosa se mide en comparación con su inminente colapso. Cuando se divide a la mitad la paga de los funcionarios griegos, se alega que bien podríamos dejar de pagarles del todo. Cada vez que se alarga el período de cotización de los asalariados franceses, es con el pretexto de “salvar el sistema de pensiones”. La crisis presente, permanente y omnilateral, ya no es la crisis clásica, el momento decisivo. Es, por el contrario, fin sin fin, apocalipsis duradero, suspensión indefinida, aplazamiento eficaz del derrumbamiento efectivo, y, por esto, estado de excepción permanente. La crisis actual ya no promete nada; al contrario, tiende a liberar a quien gobierna de toda restricción respecto a los medios que son desplegados.

2. Las épocas son orgullosas. Cada una pretende ser única. El orgullo de la nuestra es haber realizado la colisión histórica de una crisis ecológica planetaria, de una crisis política generalizada de las democracias y de una inexorable crisis energética, todo coronado con una crisis económica mundial rampante, aunque “sin equivalentes desde hace un siglo”. Y esto halaga, esto agudiza, nuestro deleite de vivir una época como ninguna. Basta con abrir los periódicos de los años 1970, con leer el informe del Club de Roma sobre los Límites del Crecimiento de 1972, el artículo del cibernético Gregory Bateson sobre “Las Raíces de la Crisis Ecológica” de marzo de 1970, o bien La crisis de la Democracia publicada en 1975 por la Comisión Trilateral, para constatar que, al menos desde los comienzos de los años 1970, vivimos bajo la sombra del astro oscuro de la crisis integral. Un texto de 1972 como Apocalipsis y Revolución de Giorgio Cesarano lo analiza ya con lucidez. Así pues, si el séptimo sello fue levantado en un momento preciso, esto no data del día de ayer.

A finales de 2012, el muy oficial Center for Disease Control estadounidense difundía, para variar, una historieta. Su título: Preparedness 101: Zombie Apocalypse [3]. La idea aquí es simple: la población debe estar lista para toda eventualidad, una catástrofe nuclear o natural, una avería generalizada del sistema o una insurrección. El documento era así concluido: “Si usted está preparado para un apocalipsis zombi, está preparado para cualquier situación de emergencia”. La figura del zombi proviene de la cultura vudú haitiana. En el cine estadounidense, las masas de zombis sublevados sirven crónicamente como alegoría de la amenaza de una insurrección generalizada del proletariado negro. Es pues sin duda a eso que hay que estar preparado. Ahora que ya no existe ninguna amenaza soviética que blandir para asegurar la cohesión psicótica de los ciudadanos, todo es bueno para hacer que la población esté preparada para defenderse, es decir, para defender al sistema. Mantener un pavor sin fin para prevenir un fin espantoso.

Toda la falsa conciencia occidental se encuentra resumida en ese comic oficial. Es evidente que los verdaderos muertos vivientes son los pequeñoburgueses de los suburbios estadounidenses. Es evidente que la llana preocupación por sobrevivir, la angustia económica por carecer de todo o el sentimiento de una forma de vida propiamente insoportable no es lo que vendrá después de la catástrofe, sino aquello que anima ya el desesperado struggle for life de cada individuo bajo un régimen neoliberal. La vida venida a menos no es aquello que amenaza, sino aquello que ya está ahí, cotidianamente. Todos lo ven, todos lo saben, todos lo sienten. Los Walking Dead son los salary men. Si esta época enloquece por unas puestas en escena apocalípticas, que ocupan una buena parte de la producción cinematográfica, esto no es solamente por el goce estético que este género de distracción autoriza. Por lo demás, el Apocalipsis de Juan tiene ya todo lo que tiene cualquier fantasmagoría hollywoodense, con sus ataques aéreos de ángeles desencadenados, sus inenarrables diluvios, sus espectaculares plagas. Nada salvo la destrucción universal, la muerte de todo, puede procurar al empleado urbanizado el remoto sentimiento de estar con vida, a él que, de entre todos, es el menos vivo. “¡Acabemos con esto!” y “¡ojalá que dure!” son los dos suspiros que arroja alternativamente un mismo desamparo civilizado. Un viejo gusto calvinista por la mortificación se entremezcla con esto: la vida es un aplazamiento, nunca una plenitud. No se ha hablado en vano de “nihilismo europeo”. Se trata, por lo demás, de un artículo que se ha exportado tan bien que el mundo ya se encuentra saturado de él. De hecho, más que “globalización neoliberal”, hemos sobre todo tenido la mundialización del nihilismo.

En 2007 escribimos que “lo que nos hace frente no es la crisis de una sociedad, sino la extinción de una civilización” [4]. Este género de declaraciones te hacía pasar en aquel tiempo por un iluminado. Pero “la crisis” ha pasado por ahí. E incluso ATTAC se atreve a hablar de una “crisis de civilización” — con eso se dice todo. Más interesante es lo que escribía un veterano estadounidense de la guerra de Irak, en otoño de 2013 en el New York Times, que se volvió asesor en “estrategia”: “Hoy, cuando miro en el futuro, veo el mar asolando el sur de Manhattan. Veo motines por el hambre, huracanes y refugiados climáticos. Veo a los soldados del 82avo regimiento disparando a saqueadores. Veo averías eléctricas generales, puertos devastados, los deshechos de Fukushima y epidemias. Veo Bagdad. Veo las Rockaways sumergidas. Veo un mundo extraño y precario. […] El problema que plantea el cambio climático no es el de saber cómo es que el departamento de Defensa va a prepararse para las guerras por los recursos, o cómo deberíamos levantar diques para proteger Alphabet City, o cuándo evacuaremos Hoboken. Y el problema no será resuelto con la compra de un coche híbrido, la firma de tratados o apagando el aire acondicionado. El mayor problema es filosófico, se trata de comprender que nuestra civilización está muerta ya.” Tras la Primera Guerra Mundial, la civilización sólo se seguía haciendo llamar “mortal”; y lo era innegablemente, en todos los sentidos del término.

En realidad, hace ya un siglo que el diagnóstico clínico del fin de la civilización occidental fue establecido, y ratificado por los acontecimientos. Disertar en esa dirección no ha sido desde entonces más que una manera de distraerse del asunto. Pero es sobre todo una manera de distraerse de la catástrofe que está ahí, y desde hace largo tiempo, de la catástrofe que somos nosotros, de la catástrofe que es Occidente. Esta catástrofe es en primer lugar existencial, afectiva, metafísica. Reside en la increíble extrañeza en el mundo del hombre occidental, la misma que exige, por ejemplo, que el hombre se vuelva amo y poseedor de la naturaleza — no se busca dominar más que aquello que se teme. No ha sido a la ligera que éste ha puesto tantas cortinas entre él y el mundo. Al sustraerse de lo existente, el hombre occidental lo ha convertido en esta extensión desolada, esta nada sombría, hostil, mecánica, absurda, que debe trastornar sin cesar por medio de su trabajo, por medio de un activismo canceroso, por medio de una histérica agitación de superficie. Arrojado sin tregua de la euforia al entorpecimiento y del entorpecimiento a la euforia, hace el intento de remediar su ausencia en el mundo con toda una acumulación de especializaciones, de prótesis, de relaciones, con todo un montón de chatarra tecnológica al fin y al cabo decepcionante. De manera cada vez más visible, él es ese existencialista superequipado que sólo para cuando lo ha ingeniado todo, recreado todo, al no poder padecer una realidad que, por todas partes, lo supera. “Para un hombre —admitía sin ambages el imbécil de Camus— comprender el mundo consiste en reducirlo a lo humano, a marcarlo con su sello.” El hombre occidental intenta llanamente reencantar su divorcio con la existencia, consigo mismo, con “los otros” —¡vaya infierno!—, nombrándolo su “libertad”, cuando esto no es sino a costa de fiestas deprimentes, de distracciones débiles o por medio del empleo masivo de drogas. La vida está efectivamente, afectivamente, ausente para él, pues la vida le repugna; en el fondo, le da nauseas. Es de todo aquello que lo real contiene de inestable, de irreductible, de palpable, de corporal, de pesado, de calor y de fatiga, de lo que ha logrado protegerse arrojándolo al plano ideal, visual, distante, digitalizado, sin fricción ni lágrimas, sin muerte ni olor, del Internet.

La mentira de toda la apocalíptica occidental consiste en arrojar al mundo el luto que nosotros no podemos rendirle. No es el mundo el que está perdido, somos nosotros los que hemos perdido el mundo y lo perdemos incesantemente; no es él el que pronto se acabará, somos nosotros los que estamos acabados, amputados, atrincherados, somos nosotros los que rechazamos de manera alucinatoria el contacto vital con lo real. La crisis no es económica, ecológica o política, la crisis es antes que nada de la presencia. Tanto es así que el must de la mercancía —típicamente el iPhone y la Hummer— consiste en un sofisticado equipamiento de la ausencia. Por un lado, el iPhone concentra en un solo objeto todos los accesos posibles al mundo y a los demás; es la lámpara y la cámara fotográfica, el nivel de albañil y el estudio de grabación del músico, la tele y la brújula, el guía turístico y los medios para comunicarse; por el otro, es la prótesis que barre con cualquier disponibilidad a lo que está ahí y me fija en un régimen de semi-presencia constante, cómoda, que retiene en sí misma y en todo momento una parte de mi estar-ahí. Recientemente se lanzó incluso una aplicación para smartphone que supuestamente remedia el hecho de que “nuestra conexión 24h/24 en el mundo digital nos desconecta del mundo real a nuestro alrededor”. Se llama alegremente GPS for the Soul. En cuanto a la Hummer, se trata de la posibilidad de transportar mi burbuja autista, mi impermeabilidad a todo, hasta a los rincones más inaccesibles de “la naturaleza”; y de volver intacto de ellos. El hecho de que Google anuncie la “lucha contra la muerte” como el nuevo horizonte industrial, dice bastante de cuánto se equivoca uno acerca de qué es la vida.

El desastre objetivo nos sirve en primer lugar para ocultar otra devastación, aún más evidente y masiva. El agotamiento de los recursos naturales está probablemente bastante menos avanzado que el agotamiento de los recursos subjetivos, de los recursos vitales, que sorprende a nuestros contemporáneos. Si tanto se place uno detallando la devastación del medio ambiente, es también para velar la aterradora ruina de las interioridades. Cada derrame de petróleo, cada llanura estéril y cada extinción de una especie es una imagen de nuestras almas harapientas, un reflejo de nuestra ausencia en el mundo, de nuestra íntima impotencia para el habitar. Fukushima [5] ofrece el espectáculo de este perfecto fracaso del hombre y de su dominio, que no engendra más que ruinas — y esas llanuras japonesas intactas en apariencia, pero donde nadie podrá vivir por decenas de años. Una descomposición interminable que concluye por hacer inhabitable el mundo: Occidente terminará por pedir prestado su modo de existencia a aquello que más teme — el deshecho radioactivo.A un paso de su demencia, el Hombre incluso se ha proclamado una “fuerza geológica”; ha llegado hasta a darle el nombre de su especie a una fase de la vida del planeta: se ha puesto a hablar de “antropoceno”. Una última vez, se atribuye el rol principal, sin importar que se acuse de haberlo destrozado todo —los mares, los cielos, los suelos y los subsuelos—, sin importar que se golpee el pecho por la extinción sin precedentes de las especies vegetales y animales. Pero lo más destacable es que, produciéndose el desastre por su propia relación desastrosa con el mundo, él se relaciona siempre al desastre de la misma desastrosa manera. Calcula la velocidad a la que desaparecen las masas de hielo flotante. Mide la exterminación de las formas de vida no humanas. No habla del cambio climático desde su experiencia sensible: tal pájaro que ya no vuelve en el mismo periodo del año, tal insecto cuyas estridulaciones ya no se escuchan, tal planta que ya no florece al mismo tiempo que tal otra. Habla de todo eso con cifras, promedios, científicamente. Piensa que tiene algo que decir tras haber establecido que la temperatura va a elevarse tantos grados y que las precipitaciones van a disminuir tantos milímetros. Habla incluso de “biodiversidad”. Observa la rarefacción de la vida terrestre desde el espacio. Lleno de orgullo, pretende ahora, paternalmente, “proteger el medio ambiente”, quien tanto así no le ha pedido. Hay muchos motivos para creer que aquí yace su última huida hacia adelante.

Cuando se le pregunta a la izquierda de la izquierda en qué consistiría la revolución, se apresura a responder: “poner lo humano en el centro”. De lo que no se da cuenta, esa izquierda, es de en qué medida el mundo está fatigado de la humanidad, de en qué medida nosotros estamos fatigados de la humanidad — esa especie que se ha creído la joya de la creación, que se ha estimado con total derecho a devastarlo todo, puesto que todo le correspondía. “Poner lo humano en el centro” era el proyecto occidental. Llevó a donde ya sabemos. Ha llegado el momento de abandonar el barco, de traicionar a la especie. No existe ninguna gran familia humana que existiría de manera separada de cada uno de los mundos, de cada uno de los universos familiares, de cada una de las formas de vida que siembran la tierra. No existe ninguna humanidad, sólo existen terrestres y sus enemigos — los occidentales, de cualquier color de piel que sean. Nosotros revolucionarios, con nuestro humanismo atávico, haríamos bien en fijarnos en los levantamientos ininterrumpidos de los pueblos indígenas de América Central y de América del Sur, estos últimos veinte años. Su consigna podría ser: “Poner la tierra en el centro”. Se trata de una declaración de guerra al Hombre. Declararle la guerra, ésa podría ser una buena manera de hacerle volver sobre tierra, si no se hiciera el sordo, como siempre.

3. El 21 de Diciembre de 2012, no menos de 300 periodistas provenientes de 18 países invadieron el pequeño pueblo de Bugarach, en el Aude. Ningún final de los tiempos fue jamás anunciado para esa fecha en ningún calendario maya conocido hasta ese día. El rumor de que ese pueblo mantendría la menor relación con esa inexistente profecía formaba parte de una notoria farsa. No obstante, las televisiones del mundo entero despacharon ahí diversas armadas de reporteros. Se tenía curiosidad de ver si había ahí, verdaderamente, gente que creyera en el fin del mundo, nosotros que aún menos logramos creer en él, que tenemos la mayor dificultar para creer en nuestros propios amores. Ese día en Bugarach no había nadie, nadie salvo algunos oficiantes del espectáculo, en grandes cantidades. Los periodistas se reunieron para hacer un reportaje sobre ellos mismos, de su espera sin objeto, de su aburrimiento y del hecho de que nada sucedía. Sorprendidos por su propia trampa, dejaban ver el rostro del fin del mundo verdadero: los periodistas, la espera, la huelga de los acontecimientos.

No sólo no hay otra catástrofe por venir que la que ya está ahí, sino que es patente que la mayoría de los desastres efectivos le ofrecen una salida a nuestro desastre cotidiano. Numerosos ejemplos dan testimonio del alivio que brinda la catástrofe real al apocalipsis existencial, desde el terremoto que golpeó a San Francisco en 1906 hasta el huracán que devastó una parte de Nueva York en 2012. Usualmente se presume que las relaciones entre las personas, en situación de urgencia, revelan su profunda y eterna bestialidad. Con todo terremoto devastador, con todo crac económico o con todo “ataque terrorista”, se desea ver confirmada la vieja quimera del estado de naturaleza y su cortejo de exacciones incontrolables. Se quisiera que, al momento de ceder los finos diques de la civilización, floreciera el “fondo villano del hombre” que obsesionaba a Pascal, las malas pasiones, la “naturaleza humana”, envidiosa, brutal, ciega y odiosa que, desde Tucídides al menos, sirve de argumento a los defensores del poder — fantasma desdichadamente revertido por la mayoría de los desastres históricamente conocidos.No se puede subestimar el frenesí del apocalipsis, la sed de Armagedón de la cual está atravesada la época. La pornografía existencial que le pertenece es la de ver unos documentales de anticipación que muestran, en imágenes generadas por computadora, las nubes de langostas que vendrán a lanzarse sobre los viñedos de Burdeos en 2075 y las hordas de “migrantes climáticos” que tomarán por asalto las costar del sur de Europa — las mismas que Frontex ya se hace cargo de diezmar. Nada es más viejo que el fin del mundo. La pasión apocalíptica no ha dejado de tener, desde tiempos muy remotos, el favor de los impotentes. La novedad está en que vivimos una época donde la apocalíptica ha sido íntegramente absorbida por el capital, y puesta a su servicio. El horizonte de la catástrofe es aquello a partir de lo cual somos gobernados actualmente. Ahora bien, si hay una cosa condenada a permanecer incumplida, ésa es la profecía apocalíptica, ya sea económica, climática, terrorista o nuclear. Ella sólo es enunciada para exigir los medios que puedan conjurarla, es decir, en la mayoría de los casos, la necesidad del gobierno. Ninguna organización, ni política ni religiosa, jamás se ha reconocido derrotada porque los hechos desmintieran sus profecías. Pues la meta de la profecía nunca es tener razón sobre el futuro, sino operar sobre el presente: imponer aquí y ahora la espera, la pasividad, la sumisión.

Así pues, repensar una idea de la revolución capaz de abrir una brecha en el curso del desastre, consiste, para comenzar, en purgarla de todo aquello que ha contenido, hasta aquí, de apocalíptica. Consiste en ver que la escatología marxista no difiere más que en estos términos de la aspiración imperial fundadora de los Estados Unidos de América — la misma que seguimos encontrando impresa en cada billete de un dólar: “Annuit cœptis. Novus ordo seclorum.” Socialistas, liberales, sant-simonianos, rusos y estadounidenses de la Guerra Fría, todos han expresado siempre la misma aspiración neurasténica al establecimiento de una era de paz y de abundancia estéril donde ya no habría nada que temer, donde las contradicciones serían al fin resueltas, y lo negativo reabsorbido. Establecer mediante la ciencia y la industria una sociedad próspera, íntegramente automatizada y finalmente apaciguada. Algo así como un paraíso terrestre organizado sobre el modelo de un hospital psiquiátrico o del sanatorio. Un ideal que sólo puede venir de seres profundamente enfermos, y que ya tampoco aspiran siquiera a la remisión. “Heaven is a place where nothing ever happens”, dice la canción.El borramiento de la civilización, por lo general, no toma la forma de una guerra caótica de todos contra todos. Ese discurso hostil sólo sirve, en situaciones de catástrofe severa, para justificar la acordada prioridad de la defensa de la propiedad contra el saqueo, mediante la policía, el ejército o, a falta de algo mejor, mediante milicias de vigilantes entrenadas para la ocasión. También puede servir para cubrir las malversaciones de las autoridades mismas, como las de la Protección Civil italiana después del terremoto de L’Aquila. Por el contrario, la descomposición de este mundo, asumida como tal, abre el camino a otras maneras de vivir, incluyendo en plena “situación de urgencia”. Es así que los habitantes de México en 1985, en medio de los escombros de su ciudad golpeada por un devastador terremoto, reinventan con un solo gesto el carnaval revolucionario y la figura del superhéroe al servicio del pueblo; bajo la figura de un luchador legendario, Súper Barrio [6]. Como consecuencia de una retoma eufórica de su existencia urbana en lo que ella tiene de más cotidiano, asimilan el derrumbamiento de los inmuebles al derrumbamiento del sistema político, liberan la vida de la ciudad tanto como sea posible de la influencia del gobierno, reconstruyen sus habitaciones destruidas. Un entusiasta de Halifax no decía otra cosa cuando declaraba después del huracán de 2003: “Todo el mundo se levantó una mañana y todo era diferente. Ya no había electricidad y todas las tiendas estaban cerradas, nadie tenía acceso a los medios de comunicación. Debido a eso todo el mundo se encontró en las calles para hablar y cambiar testimonios. No fue realmente una fiesta callejera, pero todo el mundo estaba afuera al mismo tiempo; con alegría, en cierto sentido, de ver a toda esa gente que entonces no conocíamos.” Así las comunidades minoritarias formadas espontáneamente en Nueva Orleans en los días que siguieron a Katrina, frente al desprecio de los poderes públicos y a la paranoia de las agencias de seguridad, y que se organizaron cotidianamente para alimentarse, sanarse, vestirse, e incluso para saquear algunas tiendas.

Toda la originalidad y todo el escándalo del marxismo radicó en pretender que para acceder al millenium, hacía falta pasar por el apocalipsis económico, cuando los demás lo juzgaban superfluo. No alcanzaremos ni el millenium ni el apocalipsis. Jamás habrá paz sobre esta tierra. Abandonar la idea de paz es la única paz verdadera. Frente a la catástrofe occidental, la izquierda adopta generalmente la posición de lamentación, de denunciación y por lo tanto de impotencia que la hace odiosa a los ojos mismos de aquellos que pretende defender. El estado de excepción en el que vivimos no es algo a denunciar, es algo a girar contra el poder mismo. Henos aquí aliviados, a nuestra vez, de todo miramiento por la ley — en proporción a la impunidad que nos arrogamos, a la relación de fuerza que creamos. Tenemos el campo absolutamente libre para cualquier decisión o treta, por poco que respondan a una fina inteligencia de la situación. Para nosotros ya sólo hay un campo de batalla histórico y las fuerzas que se mueven en él. Nuestro margen de acción es infinito. La vida histórica nos tiende los brazos. Existen innumerables razones para rechazarse a ella, pero todas atañen a la neurosis. Confrontado al apocalipsis en una reciente película de zombis, un antiguo funcionario de las Naciones Unidas llega a esta lúcida conclusión: “It’s not the end, not even close. If you can fight, fight. Help each other. The war has just begun.” — “No es el fin, ni por poco. Si puedes luchar, lucha. Ayúdense unos a otros. La guerra apenas ha comenzado.

[1] Marx, Karl, La Lucha de Clases en Francia de 1848 a 1850.

[2] Lo que la mass-media desgina como una “crisis económico-geográfica” en realidad no es más que la vida endémica de los barrios marginales en los cuales habitan mayoritatiamente inmigrantes extra-europeos y las familias más pobres de Francia. “La Revuelta de Las Banlieues” (banlieue es como se conoce a los suburbios extrarradio de las grandes inmediaciones de París) es el nombre de una serie de violentas protestas entre el 27 de Octubre y el 17 de Noviembre del 2005, tras la muerte de Ziad Benna y Bouna Traoré –de 17 y 15 años respectivamente- que eran dos jóvenes de minoría étnica que murieron electrocutados tras trepar una subestación eléctrica a causa de ser perseguidos por la policía francesa, con la intención de ser detenidos e interrogados a causa de su condición de pobreza e inmigración ilegal.

La ira proletaria y la solidaridad internacional no tardaron en hacerse notar y las protestas abarcaron decenas de barrios y ciudades en Francia, extendiéndose hasta Grecia, Bélgica, Suiza, Dinamarca y Alemania. Se estima (según Le Monde y otros periódicos franceses) que más de 9000 patrullas fueron incendiadas y diariamente por la noche se apedreaban entre otras 20 a 40 vehículos policiales, tan solo en el año de 2005.

(Se recomienda: Naïr, Samir, “El Incendio de las Banlieues”, publicado en El País, 14 de Noviembre de 2015 y Canet, R; L. Pech, M. Stewart, “France’s Burning Issue: Understanding the Urban Riots of November 2005”, Noviembre de 2008).

[3] Después de tan fatídica lectura, nos sorprende que sean las mismas instituciones estatales las que profeticen su propio derrumbamiento a través de un colapso en la ecología fisiológica y mental. Para la juventud, sería una analogía perfecta con la trama “ficcional” (por su posibilidad) de series como The Walking Dead o en los videojuegos y la cinematografía con Dawn Of The Dead o Resident Evil. (Consúltese en línea:http://www.cdc.gov/phpr/documents/zombie_gn_final.pdf).

[4] Comité Invisible, La Insurrección Que Viene.

[5] El Desastre Nuclear en Fukushima del 11 de Marzo del 2011, a consecuencia del terremoto y tsunami en Japón del mismo día. (Fukushima Dai-ichi genshiryoku hatsudensho jiko).

[6] En efecto, el Terremoto del 19 y su réplica del 20 de Septiembre de 1985 en la Ciudad de México, mostraron sin tapujos la auto-organización barrial en cuestiones pragmáticas como la supervivencia a la gentrificación y los achaques naturales. Demián Reyes analiza que “tras los hechos del 19 y 20 de Septiembre, el entendimiento del vínculo hombre-naturaleza se dio en cada civil que salió a las calles, en los hospitales y los refugios para colaborar en la autogestión hacia la normalidad. El punto a pensarse es que ni la sociedad ni el Estado estaban preparados con una cultura de la solidaridad y la prevención para dicho caso, pero fue justamente todo el esfuerzo y voluntad de la sociedad los factores que lograrían el rescate de más de 10,000 personas, la construcción de cientos de albergues y bodegas clandestinas para víveres y medicamentos, en pocas palabras: LA ADMINISTRACIÓN AUTOGESTIVA DE LA VIDA PÚBLICA.” (Reyes, Demián, Magnitud 8.1: De la Barbarie a la Auto-Organización Natural (Sobre el Terremoto de 1985), publicado el 19 de Septiembre del 2015).

*El texto original no presenta ninguna nota crítica a pie, todas han sido añadidas por el Comité Editorial “Revuelta Epistémica”.

 

extraido de     http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/35488  

2015/12/20

De las elecciones, abstencionismo.

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20Diablos

 ANTE LAS ELECCIONES: VOLVER AL PUEBLO.

 

                El 20 de diciembre se celebran las elecciones generales. Las distintas fuerzas políticas aceran su propaganda, exponen a sus líderes en prime time, tratan de convencer a los indecisos, hacen gestos públicos intempestivos…

                Lo siento, y me gustaría equivocarme, pero nada parece que vaya a cambiar demasiado. Un Parlamento mucho más fragmentado. Fuerzas emergentes que, desde distintas perspectivas, buscan un hueco en la representación de la representación, en el teatro de los gestos homologados, en el ojo del huracán mediático que, sin embargo, se encuentra, en la realidad de este siglo pleno de bifurcaciones, bien lejos del poder real, que se juega en otro sitio.

                El movimiento popular ha intentado el asalto institucional de una manera específica. Vamos a ver el resultado. Podría haberse hecho de otro modo, es cierto, pero muchos de los que ahora lo dicen abandonaron sus prácticas y proyectos previos porque “este era el único camino”, al hilo de la brutal explosión mediática de las europeas. Veremos si se apoya al social-liberalismo o se practica la oposición. Veremos  que sucede. Se anuncia una mayor inestabilidad.

                Algunos creemos que el problema está en otro sitio. No en la astucia maquiavélica, ni en el significante vacío peronista, ni en la competencia del community manager. Ni siquiera en las apelaciones a la democracia o a las multitudes en red, el enjambre comunicativo, o a la base del partido, si la base sigue siéndolo de un partido jerárquico y sigue siendo base.

                La única opción hubiese sido encabalgarse en un proceso de movilización denso y profundo. La gente en las calles y las conversaciones enteramente transformadas. La reapropiación de la polis desde la práctica cotidiana delas clases populares. De hecho, lo que estaba sucediendo. Luego volvieron las apelaciones a la normalidad, a que alguien, con buena fe, muy capacitado y muy joven, resolvería nuestro problema.  A que la política es algo que hacen los demás.

                Esa es la cuestión esencial para la trasformación social: lo que no ocurre en las pantallas del televisor, lo que no suceden por delegación, porque nos pasa a nosotros día a día en el trabajo, en las calles, con la familia, en el ámbito personal y colectivo.

                Transformar es cambiar eso: la praxis y el sentido común corrientes. Eso implica un trabajo de educación popular y densificación social que se inició el 15 M y se abandonó después. Los movimientos sociales desfallecen, la clase obrera está autista, las conversaciones han vuelto a girar sobre lo de siempre, ¿alguien cree que en estas circunstancias va a derrumbarse el castillo que oculta y defiende a la oligarquía por una simple astucia muy oportuna?

                Después del 20 de diciembre habrá que empezar a trabajar de nuevo. Volver a la base social abandonada. A la vida económica, cultural, a los barrios y centros de trabajo. La acción política es (o debe ser, si pretende ser revolucionaria) acción pedagógica. Pero hay que entender, también, que una pedagogía de la liberación es una pedagogía de la participación y del diálogo. La clase se dota de su propia autoconciencia en las luchas y en sus debates propios, en las acciones y en los espacios donde comparte sentidos y recursos. La intentona política de la parte ilustrada de la clase media (que siempre se queda en intentona o en desengaño, precisamente por su pusilanimidad e inconsecuencia)  puede basarse en la identificación afectiva con un significante vacío, salvador y carismático; pero el cambio profundo, “de abajo a arriba”, que reclaman las clases subalternas, precisa de un pueblo fuerte y organizado, consciente y productivo, capaz de modificar la realidad sabiendo que lo hace y para qué lo hace. Precisa de un pueblo otro que el que hay, que se autogenere en una espiral de teoría y praxis sobre sí mismo y sus propias luchas.

                Vamos a ver los límites de un nuevo republicanismo populista que no se quiere identificar abiertamente como tal, pero que se dirige una y otra vez a los mismos callejones sin salida de su precedente histórico: cambiar sin asustar a los que mandan es imposible, cambiar sin empoderar a los trabajadores, también.  La alternativa es el cambio social desde abajo, y eso pone en cuestión los consensos más básicos de nuestro mundo político: el Régimen del 78 (que parece que finalmente va a sobrevivir, aunque se le dé una nueva capa de chapa y pintura), pero también el statu quo económico y el equilibrio de clases, justo el límite entre reforma y ruptura que marcó el devenir pantomima de la Transición pactada en los setenta.

                Toca, pues, después del día 20, volver al pueblo y a las calles, aunque algunos sean diputados y, por tanto, muy divinos. Toca reencontrar el sentido de las luchas, la estética de la muchedumbre en acción, las canciones de la resistencia y los aromas del populacho. Toca volver a hablar con la gente, o acostumbrarse al despacho, los que hayan llegado a él, e ir mirando si la puerta gira lo suficiente para estar colocados de por vida. Algunos tendrán que elegir entre arriba y entre abajo.

                Los y las que se finalmente se queden por aquí, tomando cafés y escribiendo cuartillas emborronadas entre  trabajadores de lo público, limpiadores, mujeres del pueblo, activistas y precarios de todo tipo y condición, volverán a lo de siempre: la construcción popular es la única llave del cambio real.

 

                José Luis Carretero Miramar.

http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/35394elecciones3

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Escritos sobre abstencionismo y elecciones. Federación Anarquista de Gran Canaria FAG          http://www.anarquistasgc.net/p/escritos.html

2015. Año electoral. ¿Año del cambio? Dosier para la reflexión sobre las elecciones    : wp.me/p72ZZW-w

http://www.portaloaca.com/opinion/11254-cnt-las-elecciones-y-la-abstencion-activa.html      La CNT, las elecciones y la abstención activa

       elecciones1                                           elecciones4

 

2015/12/09

Que la tierra os sea leve, compañeros! – Enric Casañas, Txema Bofill

ECasañas

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Entrevista a Enric Casañas, militante anarcosindicalista

La dignidad de los perdedores, que iluminaron el mundo.

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Enric Casañas es un anarcosindicalista de 92 años. La entrevista la hacemos en su casa de Gracia. Ha vuelto el mismo barrio donde nació, después de recorrer medio mundo. Es de los últimos que nos pueden dar testimonio de la revolución colectiva de 1936 y como la estuvieron preparando. Testigo del frente de Aragón a la 25 división, la de Ortiz. Testigo de los bombardeos a civiles por parte de los franquistas mientras se retiraban hacia Francia. Enric juntos con 30.000 milicianos estuvo conteniendo el ejército franquista hasta el final, hasta la frontera, apoyando a los 250.000 a 350.000 civiles que huían, según unas u otras estadísticas.

Enric Casañas es de los perdedores de la guerra, representante de cientos de miles de olvidados que no salen en los periódicos, los despreciados y calumniados por los medios corporativos. Los perdedores son el pueblo, como suele ocurrir en las guerras. Y los ganadores, los golpistas militares que se levantaron para mantener los privilegios de una minoría. Los ganadores son los privilegiados de siempre, los militares, los borbones, las multinacionales, los ricos, los que nos gobiernan y nos cuentan la guerra a su manera.

Enric con su amigo José Gatell de Santa Coloma participó en el asalto del cuartel de San Andrés y fueron juntos en el frente de Aragón. También exiliarse juntos y sufrir los campos de concentración de Barcarès y Argelès. Y volvieron clandestinamente en España, donde mantuvieron contacto con la CNT y antifascistas. Al ver que era difícil la lucha en el interior, en 1951 legalizan la situación con la amnistía de prófugos y desertores, y se exilian en Brasil.Allí siguieron militando en organizaciones libertarias brasileñas y en la CNT. Josep Gatell y Enrique ya eran amigo de pequeños, de la escuela racionalista en Santa Coloma.

Enric Casañas regresó a Barcelona, ​​muerto Franco, después de 23 años de exilio en Brasil. Entre muchas de sus actividades, cabe destacar que que puso en contacto a Antonio Ortiz Ramírez con los historiadores de Santa Coloma Juan José Gallardo Romero y José Manuel Márquez. El Ortiz que fue carpintero a lo largo de su vida, vivía en Barcelona olvidado, silenciado. Fue acusado y perseguido no sólo por Negrín sino también por la CNT, que no le permitió explicarse a lo largo de su vida. Enric Casañas ayudó y animó a hacer ya publicar el libro: “Ortiz, general sin dios ni amo”, lo que los historiadores reconocen en la introducción. Editorial Hacer, en 1999.
También ha colaborado junto con otros compañeros en la edición del libro de Ponzán, escrito por su hermana Pilar, y en el libro de Juan Catalán.

Para qué revista es la entrevista ?, pregunta.

- Por Cataluña, la conoce?

Me puedes decir de ti. Si es por Cataluña, somos compañeros y podemos hablar en confianza.

- Así la conoces?

Sí. Es la revista de en Peiró, la única de la CNT que se hacía en catalán. Ha sido mucho tiempo sin salir. ¿Qué finalidad tiene la entrevista?

- Nos interesa que nos cuentes tu participación en las luchas de antes y durante la revolución de 1936, que está muy olvidada y sueldo pocos los que estáis vivos para recordarnos-la. Has escrito memorias, artículos?

No he escrito nada. Más bien he hecho escribir. Me preguntan, quieren saber cosas sobre la guerra, la CNT y contesto.

- ¿Cómo convertirse en anarquista? ¿Qué te motivó a afiliarte a las Juventudes libertarias?

En casa eran de la CNT. Tenía un abuelo federalista. Y un tío, Simón Piera (1) que fue uno de los fundadores de la CNT. Los padres vivían separados y yo vivía con mi madre, que era de la CNT. Yo también siempre he estado de la CNT, pero no fanático, todo lo contrario. El tío Simón, era amigo de Salvador Segui, el chico del azúcar.

- El conociste?

No, yo era pequeño, en Seguí había estado en casa y se hablaba mucho.

- ¿Qué te atraían de la CNT?

La CNT siempre ha luchado para la clase trabajadora, ha hecho huelgas, las colectivizaciones, etc. El tío Simón Piera aprobó las bases de la huelga de la construcción y seguirla. El tío Simón, como pequeño constructor, desde el inicio cumplió todo lo que los trabajadores pedían y apoyaba la huelga, que duró muy

- ¿A qué escuela fuiste?

En la pública de Santa Coloma, donde vivía. Pero la dejé a los trece años para ir a trabajar a un taller. Iba a la escuela racionalista noche. Era la escuela del sindicato. Se decía la Casa del Pueblo, que era nuestro ateneo libertario. Era el edificio más grande de Santa Coloma. Había ido el Durruti, el García Oliver a dar charlas y otros.Allí conocí a Gregorio Jover (2), que vivía en Santa Coloma.

- Qué maestros tenías en la escuela racionalista?

José Berruezo (3), un hombre instruido, un compañero, que era el alma de la Casa del Pueblo. Máximo Llorca.

- ¿Cuál es tu primera acción que recuerdes?

El 6 de octubre de 1934 participé en la huelga general. Tenía quince años. Fui con los amigos en la plaza San Jaime, antes plaza de la República, donde el presidente Lluís Companys proclamó el Estado catalán. Por cierto, hay una foto en un diario, donde salgo con un compañero que tenía 2 años más que yo. Él era más alto, y yo con pelo rizado y ahora estoy calvo … Como no había transporte, fueron a pie hasta Santa Coloma de Gramenet. Allí los mozos nos detuvieron y hubo disturbios y tiros. Unos días después nosotros entramos en el Ayuntamiento y tomamos las armas que las guerrillas de Estado Catalán y ERC habían dejado el día anterior. Sabíamos donde estaban escondidas. Había rifles y otras armas y las llevamos a la montaña y estas armas salieron a julio del 36 contra los golpe de los fascistas y militares.

- El año siguiente te detienen y t’empresonen. De qué te acusan?

De sabotaje. Nos acusaban de quemar varios tranvías. Había una huelga de los tranvías. Era un conflicto que duró años. La compañía no cedía. Finalmente se resolvió a favor de los trabajadores.

- En los diarios de la época hablan de su detención, y la policía a ti te puso el sobrenombre «el cardenal»

(risas) Me pusieron cardenal debido al cardenal Casañas. Los Casañas somos pocos, pero no hay parentesco con el cardenal, que yo sepa. Tuve suerte, solían poner nombres peores.

- ¿A qué prisión te llevaron?

En la Modelo. Estuve 17 días incomunicado. Y como me faltaban unas semanas para hacer los dieciséis años, me llevaron al asilo Duran (4). Hice el viaje a la inversa. Allí recibí mucho. Era un reformatorio muy duro y nefasto de curas malnacidos.

- Era tan horroroso como lo pintan el asilo Duran?

Fue muy duro. Saliendo del trabajo, te hacían ir a jugar o hacer cosas, y yo dije educadamente que no. Y me jodieron una colleja muy violento, que me tiró al suelo, y un grupo de chicos mayores me apalearon a patadas.Había que hacer lo que decían y no pensar. Había mucho maltrato a los menores.

- I Quan salir?

Mi tío Simón Piera, vino y me sacó. Y se hizo cargo de mí. Entonces yo trabajé para él.

- En un documental, hablas de Miquel Badia, jefe de la policía de la Generalidad reputado por torturar a anarquistas y por detenciones injustificadas.

Sí, en Bahía se destacó por perseguir a los anarquistas. Apaleaba él mismo a los detenidos. Era boxeador. Lo mataron junto con su hermano en abril de 1936 en la calle Muntaner unos compañeros de la FAI

- Los detuvieron?

Al Justo Bueno, lo detuvieron en Marsella, y lo llevaron a España y cuando supieron que había matado en Bahía, lo fusilaron en el campo de la Bota en 1944.

- Se preveía el golpe de estado de los militares?

Sí, ya sabíamos que podía haber un golpe de estado contra la República y nos íbamos preparando. El día 18 de julio, por la noche antes, fuimos a requisar armas a los somatenes (5) y requetés. Entonces tenía 17 años y estaba con un grupo de afinidad del sindicato de la construcción de la CNT. Había que conseguir cuantas más armas mejor para poder hacer frente al golpe de los militares y por la revolución.

- Fue fácil desarmar a los somatenes?

Bastante. Sólo hubo un problema, un accidente, el de un industrial de derechas y Alcalde, que al ir a desarmar y cogerle el camión, se asustó, salió huyendo y corrientes. Murió en el tiroteo.

- Y el día 19 de julio qué vas hacer?

El día 19 de madrugada sonaban todas las sirenas de todas las fábricas de Barcelona y pueblos. Era impresionante.Participé en el asalto al cuartel de San Andrés. Fuimos con camiones. Los soldados que quedaban quedaron desbordados. El pueblo entró en el cuartel. Mi madre también estaba. Yo no la vi. Ella se llevó dos astra. Yo cogí una parabellum cojonuda con cuatro cargadores. Debía ser de algún fascista, o carlista, de aquellos que entraban en los cuarteles para participar en el golpe de estado.

- I que en fèieu de tantes armes?

Las utilizamos para combatir los fascistas y asegurar la revolución. Nosotros estábamos a disposición de los Comités revolucionarios de cada pueblo, que era el nuevo nombre de los ayuntamientos. En los Comités revolucionarios estaban los diferentes grupos políticos y nosotros de la CNT y la FAI.

- Cuando decides ir al frente de miliciano?

Al cabo de diez días me enroló en la centuria Ascaso.

- ¿Qué recuerdas del frente?

Sobre el frente recuerdo muchas cosas. Tenía 17 años e hice toda la guerra. Hubo situaciones muy dramáticas, bombardeos, gente destrozada, traslado de heridos. Estas cosas afectan mucho. Y nos jugábamos la vida en operaciones arriesgadas. Por ejemplo, una noche fuimos a buscar ganado en zona enemiga. Éramos tres grupos y nos acompañaban dos pastores de Belchite. Era ganado requisado por los nacionales. Fuimos hasta Azaila y después a pie toda la noche y conseguimos coger el ganado de tres corrales, unos 3.000 cabezas, y lo llevó a nuestras filas nuestras. Los corderos hacían mucho alboroto ya un miliciano se le disparó el arma y así y todo no pasó nada. Tuvimos mucha suerte. Yo creía que no nos saldríamos.

- Como explicas que los nacionales no se movieran?

Creo que debieron pensar que era un traslado de ellos mismos. No se debían imaginar de ninguna manera que pudieran ser milicianos, que les estábamos robando el ganado. Con el Ortiz, el jefe de la división, y otros lo celebramos.

- Esta fue una acción del grupo “petróleo”. ¿Cuál era su misión?

El grupo “petróleo” era un grupo guerrillerdirigit por Ernest Herrero de Santa Coloma, un grupo amplio de inteligencia de unos 37 milicianos y 12 éramos de Santa Coloma. Participamos en la operación «Común Libro»: la conquista de Zaragoza, una operación secreta que sólo nos faltaba la autorización. Lo dirigía en Saturnino Carod y Manuel Ortiz. Y ni nosotros sabíamos de qué se trataba, pero lo intuíamos. Se fue retrasando y no se hizo. En el grupo “petróleo” había una chica que se llamaba Carmen Crespo, la francesa, ya que vino de Francia en las Olimpiadas populares de Barcelona y se enroló de miliciana. Estaba con nosotros y la mataron. También el capitán Jover.

- ¿Qué aprendiste en la frente?

Aprendimos a caminar en silencio, orientarnos por la noche, a no hablar, no fumar, a dispersarnos en caso de peligro, a observar, a tomar decisiones, y seguir las órdenes. Nos hicieron oficiales a unos jóvenes ya que preparaban la operación de tomar Zaragoza. Antes no cobraba y luchábamos con ilusión. Ahora cobro como oficial republicano. Cosas de la vida!

- La muerte de Durruti le afectó?

La muerte de Durruti nos afectó bastante. Incluso unos compañeros como venganza fueron a liquidar unos oficiales franquistas. Fueron reacciones de rabia. Todo el mundo se estimaba mucho al Durruti.

- Te hirieron o pusiste enfermo?

Herido, nunca. Y enfermo, no lo recuerdo … De momento estoy aquí. Me he ido saliendo de todas.

- La retirada Cómo fue? Cuando decides marchar?

En Valencia con el amigo Josep Gatell nos hacemos los papeles para ir a Barcelona. Por tierra ya no se podía ir.Conseguimos embarcarnos y no pudimos desembarcar en Barcelona. Ya estaba en manos de los nacionales y fuimos hasta Palamós. Y de allí caminando hacia Ripoll. Nos reengancharse con los combatientes en retirada que contienen como pueden el avance fascista y permitieron una retirada menos caótica de lo que ya fue.

- Las armas voz que entregar en la frontera. Era el signo de la derrota, no?

Sí, las entregábamos pero muchos n’aconseguíem pasar alguna. Yo pude pasar una pistola que después vendí en el campo de concentración de Argelès por 40 francos. Era muy poco. La vendí a un soldado francés entre las verjas de alambre. Pude comprar pan y salchichón.

- Entraste por Prats de Molló. A cuántos campos de concentración estuviste?

Primero en el campo de Arles. Era un campo de pasaje. No había nada.

- Y si llovía o nevaba?

Tenías que aguantarte. Después en el campo de concentración de Barcarès. Ya había barracas, hechas por los mismos españoles. También voy al Chateau de la Gaillarde, en Marsella, de la embajada de México. Pensábamos embarcarnos hacia México pero vino la segunda guerra mundial.

- Dentro del campo de concentración con qué grupo ibas?

Cada uno tiraba por él, pero nos juntaban por afinidades, con los amigos. Entre comunistas y CNT no había demasiada empatía.

- En Brasil los de la CNT os reunión, quien había?

En el Centro de Estudios Sociales (CES) de Sao Paulo, que todavía existe, nos encontrábamos en Puig Elías, maestro y pedagogo racionalista, el médico Pujol, el amigo Josep Gatell, Manuel Pérez, un destacado dirigente de la CNT, y otros que ahora no recuerdo.

- Como ves las divisiones actuales de la CNT

Estoy en contra las divisiones. Estoy a la CNT ya la CGT, porque hay compañeros en un sindicato y en el otro. Yo lo veo de esa manera. En primer lugar yo ya estoy unido. Pienso así y estoy tranquilo. La finalidad debe ser juntándose. «Sea diez o el demonio, salvemos el patrimonio». Si no hay demonio, no hay diez. Me anima pensar lo que pienso. Considero que soy todos, de unos y otros. Siempre he estado en la CNT y abierto completamente, y tengo explicaciones y argumentos por los que ponen trabas y problemas y quieren seguir divididos.

- Como ves el anarquismo en el momento actual?

El anarquismo es comprensión e ir adelante. Hay gente que lo practica y ni se da cuenta. Son anarquistas y no lo saben. Sus actuaciones son anarquistas. De hecho, lo que cuenta son los hechos. Muchos practican el anarquismo sin saberlo. La misma vida hace que una pareja practique el anarquismo a lo largo de la vida. La base es entenderse. La comprensión es muy importante. Y tranquiliza mucho ser coherente y entenderse y comprender.Puedo cambiar de pensar, pero de momento es así.

- Y los trabajadores de hoy como los ves?

Ahora no lo veo demasiado bien. Ahora lo veo flojo. La parte antifascista la veo despreocupada. La gente no se interesa por las condiciones laborales y los problemas sociales. Nosotros éramos más serios, nos preocupábamos por cambiar la situación, para aprender, para saber, por luchar. No hay conciencia. Hoy, los trabajadores quieren las cosas hechas, de que el burgués pague y no los molesten, y el burgués pagando puede exigir. Las cosas van cambiando. Los trabajadores se mueven poco.

- ¿Qué se puede hacer?

Ir adelante. Siempre se pueden hacer cosas, diariamente. Si quieres hacer cosas, está en tu mano. A mí estas charlas me dan vida. Me gusta responder a las preguntas, explicó que las cosas van cambiando, debemos saber.

- Nos puedes decir un compañeros para entrevistar

En Floreal Barberà. Estaba en Venezuela. Era amigo del tío Simón.

>>> Entrevista realizada por Txema Bofill publicada en el núm. 127 de la revista Catalunya-Papers

Notas

(1) Simón Piera y Labrador participó en 1919 en el mitin de las Arenas con Salvador Segui, Miranda, José Díaz, Rafael Gironès, donde se reunieron 20.000 trabajadores y acordaron las jornadas de 8 horas y la liberación de los presos en la huelga general de la Canadiense. El gobierno accedió el 3 de abril la jornada de trabajo de 8 horas.

(2) Gregorio Jover, Teruel, Aragón, México 1964.
Fuster. Formó parte del grupo Los Solidarios, amigo personal de Durruti y Ascaso, Con ellos participó en expropiaciones de bancos en Latinoamérica, que sirvieron para montar escuelas racionalistas y bibliotecas. En Santa Coloma fue de los animadores de la Casa del Pueblo, centro de formación del proletariado de Santa Coloma:
www.alasbarricadas.org/ateneovirtual/index.php/Gregorio_Jover

(3) José Berruezo. Sindicalista y maestro desde 1913 en Mazarrón (Murcia) de la escuela racionalista. Detenido en 1914 por pintadas a favor de Ferrer Guardia. En 1919 emigra en Santa Coloma. Fue el impulsor del sindicato de clase de la CNT. Presidente de la Casa del Pueblo durante la República. Organizó la respuesta al golpe militar del 36. Fue miembro activo del comité revolucionario y alcalde hasta el 39. Muerto el dictador volvió a Santa Coloma, la impresionó ver tantos bares y tan pocos centros culturales. Enric Casañas le animó a escribir sus memorias. «Por el sendero de mis recuerdos. Veinte años de militancia en Santa Coloma de Gramanet (1920-1939) “.

(4) Asilo Duran. De una reputación terrible, siniestro. Este asilo fue denunciado por un escritor francés de madre española y padre francés, Michel del Castillo en la novela Tanguy donde explica detalladamente todos los horrores que vivió y constató. Los franquistas solicitaron a los depravados religiosos de San Pedro Ad Vincula para regentar de nuevo el asilo Duran. Según Manuel Vázquez Montalbán, en el prefacio de Tanguy, «la mejor novela de posguerra», el asilo Duran fue un siniestro vivero de delincuentes y una horrorosa prisión donde se maltrataban a los menores.

  1. Sometent. El somatén, disuelto desde 1978, fue en sus inicios un grupo paramilitar y de autoprotección civil típicamente de la burguesía y gran burguesía catalana.

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article5490#.VmfbpjLML3_

 


 

 

tbofill

Entrevista a Txema Bofill, en memoria de su reciente muerte. Que la tierra le sea leve

Tenemos que lamentar la pérdida del amigo y compañero Txema Bofill (LaBisbal d’Empordà), fallecido en fatídico accidente de coche, El Txema, activista social incansable, libertario, investigador anarquismo y colaborador de la Revista Catalunya, que realizaba entrevistas en las páginas centrales de la Revista Catalunya. Transmitir el pésame a amigos y familiares por su pérdida.

Os dejamos con entrevista hecha en 2010 en El Pèssol Negre, que hace de hilo conductor con su enriquecedora biografía personal y que nos dejó poso en las páginas de la Revista Catalunya.

Que la tierra le sea leve.

Colectivo Revista Catalunya

Entrevista a Txema Bofill, investigador, libertario, activista social y hoy entrevistador entrevistado (entrevista en El Pèssol Negre nº 50)

Quizás lo tiene visto de diversas manifestaciones o lo conocéis del Ateneu Enciclopèdic Popular o bien tal vez haya leído algún día su blog (http://blocs.mesvilaweb.cat/txemabofill) o alguna de las entrevistas que se refiere al Catalunya. Sí hoy hablamos con el Txema Bofill, un pedagogo, activista, investigador, revolucionario y, hace un tiempo entrevistador.

El Txema nació el 2 de enero de 1953 en la Bisbal del Empordà. Hijo de una familia burguesa fue a la escuela nacional ya los diez años en el seminario. Sí, iba por cura, él de hecho quería ser misionero en África, lo tenía idealizado. Curiosamente con aquellos curas aprendió con mucha libertad, aprendían en catalán e incluso consiguieron que ir a misa no fuera obligatorio. Eran curas obreros de Girona y eran sin duda progresistas. Era un adolescente y ya tomó conciencia política y pronto entró en contacto con grupos marxistas. A los 16 años fue a estudiar en Barcelona, ​​primero internado y poco después liberarse en todos los sentidos -familia, educación, política … -.

Entra en contacto con los grupos de teatro independiente como el de Girona. La lectura de De Proudhon a Cohn Bendit, de Heleno Saña lo marcó, encontró lo que él pensaba y hacía. En Barcelona comienza a estudiar Medicina y al mismo tiempo a protestar. En las células de Bandera Roja, con el PSUC, con los trotskistas, una sopa de letras considerable, iba flirteando con unos y otros. Deja medicina y pasa a Filosofía, otro disgusto a la familia -cabells largos, filosofía, hippies, movidas y follones diversos-. Enseguida contacta con los anarquistas, el Bombillas y gente de la Escala, los que serán llamados Estudiantes Libertarios, donde también había en Casasses con los poemas, etc. En las luchas universitarias se especializó en hacer de piquete y montar manifestaciones cortas y seguidas en diferentes puntos de la ciudad. Cincuenta o cien personas, piedras, a veces cócteles y el mínimo de detenciones. Dice que iba siempre arreglado, sin «peines» para no llamar la atención. Siendo poca gente se pueden hacer cosas importantes, es uno de los lemas del Txema, fruto de la experiencia, claro.

  • Pero la carrera no la debías terminar?

La carrera, qué va. Nosotros mareábamos mucho a los profesores. Y a mí me expulsaron por unas acciones de empleo y comida gratis colectiva en los comedores de la universidad. De hecho ya antes me habían detenido para hacer unas pintadas contra Franco en la Universidad de Girona para ir demasiado confiado como si fuera en Barcelona donde si que iba muy «suelto».

  • Y estuviste mucho tiempo en prisión?

Tres o cuatro meses. Claro, salgo, pero me piden 2 años. Que ahora, no te creas, que por el mismo pringan igual. Y decidí marchar, además la mili no la quería hacer … y hacia Toulouse.

  • Y en Toulouse debías contactar …

Con los de la CNT, el oficial, que nos acogieron. Estaba Federica Montseny, Hortensia Torres, que eran un grupo de mujeres. Y yo me quedé en la casa del de la imprenta. Después en París y estuvimos en casa de Miguel Moreno, que era de un grupo de la CNT de París. Después, con toda la historia del MIL, nos separamos.

  • Pero entonces aún no habías contactado con la gente del MIL?

No, esto es antes. Pero la llegada allí, pasa todo el del MIL, las detenciones. Y nosotros montamos un comité de solidaridad con los presos del MIL. Estábamos todo gente del “ORA”, de las Células Revolucionarias, que eran hijos de anarquistas, de refugiados, que ya eran franceses. Y en una de estas reuniones, Jean-Marc y Cricri, que no vienen a la reunión pero saben que hay una reunión del comité de solidaridad y viene Pilar, que me conocía a mí de la Universidad. Y me dijo que fuera había unos del MIL que me querían conocer. Y yo estaba con Miguel Moreno y fuimos a tomar un café y así entramos en contacto. Y fuimos a Toulouse y nos fuimos viendo y preparando cosas. Nosotros estábamos en el Comité, haciendo vida normal, estudiante en la Universidad y siendo refugiado político.

  • Y de esta reunión con Jean-Marc y tal, qué salió?

Pues ya empezaron a estar en contacto con los del MIL, que ya se acababan de escindir, ya no podemos decir que eran el MIL. Bajamos en Toulouse, participo editando cosas, libros del “Mayo del 37», en la librería de anarquistas, una imprenta en Toulouse, de Regla, que ya se muerte. Hay editábamos una revista que se llamaba Basta y que participaron estos con el GARI. Y esto era una cooperativa, haciendo libros de resistencia, panfletos. Y todavía continúa esta imprenta, es una imprenta cañera, una cooperativa.

  • Entonces aún no habían asesinado a Puig Antich, estaban detenidos y tú con Jean-Marc durante estos meses voy haciendo cosas?

Sí. Y hacemos un intento con Jordi y Pilar de pasar a España por la montaña. Nos tenían que estar esperando. Pero vimos una finca que hacían señales de luces, que llegaban tarde los contactos y claro, nosotros íbamos con libros del “Mayo del 37» y armados y todo; y nos volvimos, suerte que fuimos un poco inteligentes. Nos dijo Pilar: «coge la pistola y si hay un control, yo no paro, disparad.” Y yo pensaba “yo no sé cómo va esto. Mejor yo conduzco y tu que sabes cómo funciona … “. Y nos volvimos a Toulouse.

– Y Dejaste el grupo de solidaridad con el MIL?

No, yo seguía. Pero íbamos y veníamos. Y habíamos hecho algunas acciones con el Jean-Marc, recuperaciones de cáscaras. Era planificar porque ellos estaban muy aislados. Así como nosotros, en la universidad, cuando mataron al Puig Antich, había todo de españoles que querían hacer cosas. Y tenía que organizar, había una energía de la hostia, estábamos todos con rabia, pero no había demasiada capacidad organizativa.

  • Entonces se organiza el GARI?

Sí porque el Llobet y los otros estaban condenados a muerte. Yo bajo entonces hacia Toulouse y se monta el GARI, con el Jean-Marc, los de la imprenta, los de París que éramos nosotros, grupos que ya conocía el Jean-Marc, que no necesariamente tenían que conocer; también estaba el del «Primero de Mayo». Y aquí nos juntamos y teníamos que encontrar a alguien para secuestrar. Y habían varias propuestas.

  • Y cuando bajas en Toulouse, entras en contacto con toda esta gente, Alberola …

No, esto fue en una reunión puntual, con el grupo del Jean-Marc, que vivíamos juntos. El guapo del GARI, es que ya no es un grupo autónomo de amigos, sino que ya es una organización, una red de grupos. El nombre sale después del secuestro de Suárez. Hacían atentados en todo aquello que era español. Unos anarquistas vascos hacían acciones más situacionistas; se cargaron el Príncipe de España en el museo de la Cera, cortaron puentes durante el Tour de Francia. Se trataba un poco de aislar España. Y claro, en Francia, en Bélgica, en Holanda, en Italia, se hacía en todas partes, entonces sí que impresionaba un poco. Esto no sale en los libros de historia, aquí está el problema. Porque ahora resulta que los que cambiaron el régimen del franquismo fueron el Rey, el Fraga Iribarne … y las manifestaciones aquí, los obreros que se manifestaban y los que Fotis follones fuera y aquí, que sí debilitaban el régimen, de estos ni se habla.

  • Y a ti, los del Memorial Democrático te envió un diploma por tu lucha por la democracia …

Sí; tengo que enviarle un escrito a Saura, como si nosotros hubiéramos luchado por la democracia. Él, en el diploma dice por las libertades democráticas y todo eso. Pero mucha de la gente, incluso muchos de comunistas, estaban en contra del capitalismo por supuesto, y no era para esta democracia con el Rey y demás que luchaban.

  • Y con el GARI, actuaste mucho tiempo?

Es que a mí me detuvieron cuando salimos del juicio de Miguel Moreno, el Cricri y aquellos cuatro. Y algunas acciones yo ni las conocía, pero venían policías de todas partes, de Bélgica, en todas partes donde había habido acciones; ya ver donde estaba yo ese día o aquel otro.

  • Pero me has dicho que te detienen a raíz de qué?

Yo fui al juicio porque yo hacía una vida normal, entiendes? Y va y me detienen porque alguien me había denunciado por un atraco, había dado mi apodo, el Sapata.

  • El Sapata, dices?

Sí, yo no sé quién me lo puso, pero es que estando en una manifestación, perdí un zapato. Y me dijeron así. Todo el mundo se ponía nombres, había «el barbudo», «el bigotes” y otros nombres así. Y en Francia ya pasé con el nombre del «Sapata».

Una vez detenido hice una huelga de hambre de 23 días pidiendo que me sacaran de la cárcel; y los demás también lo hacían, también estaban ya detenidos, haciendo la huelga para tener un estatuto político. Pero lo que pasa es que algunos habíamos reconocido que parte del dinero se les habían quedado no sé quién y tal. Y finalmente nos dieron la amnistía y nos sacaron, cuando nos dieron el estatus político. Estábamos dentro de la Cour de Sécurité de État y fuimos los últimos presos políticos de Francia. El dossier estaban los del GARI, vascos, palestinos, argelinos, extrema derecha. Y ahora ya no hay presos políticos en Francia, ahora todos son comunes. Fueron los últimos presos políticos reconocidos.

  • En Francia te detienen a raíz de qué?

Me detuvieron cuando salimos del juicio de Miguel Moreno.

Yo fui porque hacía una vida normal, entiende?

Y va y me detienen porque alguien me había denunciado por un atraco,

había dado mi apodo, el Sapata. Y algunas acciones yo ni las conocía, pero

venían policías de todas partes, de Bélgica, Toulouse, en todas partes donde había habido acciones; ya ver donde estaba yo ese día o aquel otro.

  • Y aún estaba Franco aquí?

Sí, y tanto. Con Alberola teníamos que hacer alguna cosa, en nombre del antifranquismo todo estaba muy bien considerado. Nosotros hechábamos un petardo y de eso hablaba todo el mundo, de la vergüenza de Franco y nosotros lo aprovechábamos. Y tú mirabas al Ministerio de Exteriores y no salía a ningún sitio, sólo salía en Marruecos y en los EEUU. Porque los otros sitios no los querían para nada.

Y yo, desde la cárcel, le escribí a un director de tesis, en la universidad, Réné Lourau que yo sabía que era más progresista y más antiinstitucional, algo anarquista. Y a ver si me quería dirigir la maestría y luego la tesis. O sea que ya le caí bien porque venía de la cárcel.

  • Entonces cuando sales, haces la tesina y sigues estudiando?

De hecho, yo seguía estudiando para tener el carné de estudiante, mantener la residencia, conseguir una beca como refugiado político. En la Universidad esta en que estaba podías conseguir los diplomas sin ir a clase. Hasta que me cansé porque yo tardaba un día en leerme un libro y había gente que tardaba dos horas, me dije que eso no era lo mío. Pero luego me fui animando y hice la tesis de «El teatro de la tesis». Que hablaba de cuál era la metodología para tener una tesis; las tesis en general, son muy pobres, muy poco creativas, porque hay que ir es el diploma. Y hay grandes escritor e investigadores con tesis muy pobres, porque es seguir una metodología, leer unos libros y llegar a unas conclusiones.

  • Y mientras estudiaste allí ya te debían controlar más ¿verdad?

No, es el control de que ya te detienen, ya estás fichado, no es como al principio, tenía que dedicar más a estudiar. No sabes si te vigilan o no. E incluso, yo, un día estando tranquilo, en la universidad, me vinieron cuatro policías, que era cuando Jean-Marc estaba muy buscado y me llevaron bajo un puente, a las afueras de París, amenaçant- me; y yo les decía que ya hacía tiempo que lo había dejado y que no sabía nada. Y que habían encontrado mi nombre en su carné de direcciones, y tal y amenazándome. Que sí, que sabías que podías estar controlado.

  • Y entonces volviste a España cuando murió Franco?

Sí, bueno, dos años después, por si las moscas, al 78. Yo iba y venía de Francia, mi vida en parte estaba en París. Sí que me gustaba volver, pero entonces llegó el desencanto. Las cosas aquí habían cambiado mucho y no era lo que esperaba. Yo pensaba que cuando esto pete, será guapo.

  • Me habías comentado que, antes de estar en Barcelona, ​​habías estado en la CNT de la Bisbal.

Bueno, ellos hacían una revista y yo participé. La revista, la encontré en el Ateneu Enciclopèdic, mirando el catálogo, son 2 ó 3 números que representan la energía de un momento. Yo sí que escribí allí sobre el caso Scala, como los medios de comunicación estaban aprovechando para criminalizar y manipular a la CNT.

  • Y los ochenta?

Bueno, entre aquí, Canarias y Francia; pero estuve un año en prisión en Suecia, fui haciendo.

  • Y eso de Suecia, como es que vas a parar a la cárcel en Suecia? Por lo de los cheques de Lucio?

Bueno, no eran de Lucio. Era entre gente que se conocía, era fácil de conseguir el dinero y habíamos estado en contacto con ellos, con el enlace con Lucio y luego con unos italianos que imprimían todo esto. Claro, yo me fui a Suecia, que allí las cárceles están muy bien (risas). Nada, yo es que en dos días me hice con 4 millones. Y estábamos allí con anarquistas españoles. Uno que me avisó que había problemas con el hotel. Entré yo y allí sí, nos esperaba la policía. Teníamos el dinero encima, a mí sólo me faltaba recoger el pasaporte. Era la época que el Rouillan estaba instalado aquí en Barcelona y hablábamos de montar una escuela libertaria. Yo era pedagogo y quería trabajar de lo mío, y con 3 o 4 millones era de sobra para hacerlo con algunas personas que había. Estuve un año en prisión sueca y luego fui a Canarias, luego fui alrededor; cuando no tenía dinero, buscaba trabajo y siempre encontraba algo. Enviaba currículos. Y trabajé aquí en Barcelona, ​​en el Ayuntamiento, con Delgado, Toni Puig que escribía en Ajo Blanco, toda esta gente, que montamos los Centro Cívicos y nosotros formamos los directores. Y también trabajé como educador, educador de calle.

  • Y en el 1988 te fuiste hacia Nicaragua.

Sí. Y aparte también como profesor, porque ya tenía un doctorado y lo tenía que usar. Y lo tenía de Francia, aquí no me convalidar. Y quería conocer mundo. Y fue una experiencia impresionante. Fue un poco de casualidad, porque aquí vino el rector de la universidad, de la UCA, los Jesuitas, y me presenté. Y me dijo que sí, que necesitaban gente y me hizo todos los trámites, permisos, papeles y todo. Y allí me dediqué a filmar mucho, a curiosear mucho por todas partes. Y me había comprado una cámara y filmaba. Fue una experiencia primero, la de la enseñanza; también el contacto con otro país, con una revolución y todos los follones que había. Bueno, yo los vi perder, de bajada total. Y luego peor, porque diez años de esfuerzos, de luchas, de la gente que lo había dado todo, se derrumba. Fue muy triste. Y luego, gente denunciándose, que si uno coge una cosa, que si otro otra, que si uno se pasa, vendettas … yo me fui.

  • Volviste hacia aquí.

Bueno, paso primero por Canarias, París, siempre la misma vuelta y depende de la relaciones.

Sí, antes me decías que en los años setenta …

Sí, según el amor, y vas aquí y vas allí …

  • Que me decías que cuando dejabas una relación …

Sí, eso me pasaba de joven, me iba a las manifestaciones a tirar piedras, a dar caña. De eso me di cuenta que cuando estaba bien emparejado y bien enamorado, la política era secundaria. Y cuando estaba solo, o cuando me dejaban o yo dejaba, entonces a quemar todo.

E ir alrededor

Sí por ejemplo, a los setenta también estuve en Gaza e Israel y vi las injusticias que se hacían allí.

  • Total que vas hacia Venezuela ya los noventa

Sí pero terminé en Colombia que es muy interesante en el ámbito de música, en el ámbito de fiestas, de todo, es muy rico. Y estuve 10 años.

  • Y me comentó que las FARC allí, estaban por todas partes.

Especialmente estas zonas de la selva, las tienen muy controladas. Algunos tienen el control de las comunidades pequeñas. Imagínate, allí donde estaba yo, en Guainía, son 20.000 habitantes. Pero en la capital, que ya son 8.000, están todos los militares, los jueces, fiscales, notarios, todo lo que quieras, todo lo que es del gobierno. Pero te vas 20km allá, todo por río porque no hay carreteras, y ya es control de las FARC. Y en el mismo pueblo también. A mí me robaron un motor y quería ir a denunciarlo a la policía y me dijeron que no, que tenía que denunciarlo a las FARC. Y entonces me dijeron que ese era un enlace, el otro también, y el otro también. Y entonces conocí el tema. Yo, desde que empecé a trabajar allí, haciendo excursiones por turistas, que era una locura porque allí no venía nadie porque era zona roja … pero sí me lo monté; y yo disfrutaba buscando rutas y caminos, y haciendo propaganda y guías de rutas para visitar. E iba con los Kurripacos, los Gariteros, todas las cosas interesantes de la naturaleza, de la gente. El último año trabajé de profesor. Y fue cuando vi toda la corrupción, de cómo se utilizaban el dinero. Y me implicar más de la cuenta. Y me puse del lado de los indígenas, a denunciar la corrupción que había, que se n’enduien más del 20% de los que había destinado a cultura o salud pública. Y carreteras que hacían 50 veces y no había nada. Y ese dinero, como que no sabías los diputados para quienes trabajan; porque allí todo el mundo trabajaba o por los narcos, o por las FARC, las autodefensas o vete a saber.

  • Y entonces te fastidiar y volviste.

Volví porque mi madre estaba muy enferma. Y ya iba preparando el viaje. De todas formas, yo ya pensaba en volver.

  • Y ahora ya hace tiempo que estás aquí.

Sí, desde 2001.

  • Y ya hace dos o tres años que estás en el Ateneu Enciclopèdic ya la CGT?

En CGT entré en la tele, cuando estuve en TV3. Cuando llegué, trabajé en TV3, en «Zona Roja”, del Felip Solé; y también preparando los 6 capítulos, con una serie de discusiones. Las discusiones eran que él quería hacer una película del Compañeros y yo decía que había que hablar de la revolución. Y trabajé mucho en un capítulo que trataba la Revolución, y después casi me marginaron (risas). En la tele, estaban los de la CGT y yo me apunté con ellos. Y a mí, sobre todo, me interesaba el reagrupar con los parados; y allí en la CGT, me abrieron muy bien las puertas, se interesaron. Pero después yo me interesé mucho por lo del 11-S, estuve investigar durante 3 años como un loco y paré todo, el tema de los parados, la CGT, todo. Y con el Jonnhy, que lo conozco del Ateneo, nos juntamos con Ricard y empezamos a trabajar contra MediaPro (empresa donde estaban todos los ex directivos de TV1, TV2, Tele5, A3, una mafia total) a raíz de la por película de Salvador. Y dijimos que aprovechar esto para denunciar la situación de Jean-Marc Rouillan, que lo tienen olvidado. Incluso podíamos apoyar la película si estos tíos firmaban y hacían campaña para que saliera Jean-Marc Rouillan. Era eso o hacer la crítica y sacar la situación de Jean-Marc Rouillan, explicarla.

  • Y ahora al menos que llevas un par de años militante fuerte, como ves los movimientos sociales o movimientos antiautoritarios?

Yo no había militado nunca. Yo había estado con comandos autónomos según las circunstancias. Hacen una putada los del gobierno y reaccionas; no era sistemático, he sido un mal militante. Pero ahora que he sido de más continuado, yo lo veo mal; la situación estaba mejor antes. Hay gente joven inquieta, y el movimiento más interesante es el okupa. Son gente que se mueve, que hacen acciones y que de alguna manera se organizan desde abajo. El movimiento sindical está muy jodido, desgraciadamente. Nos tienen muy controlados; a través de los medios de comunicación; la educación está por el suelo; todo está muy mal. Soy pesimista pero creo que se aprende actuando.

Siendo poca gente se pueden hacer cosas importantes. Soy pesimista pero creo que se aprende actuando.

  • Muchas gracias Txema, salud y adelante con las luchas!

  • Entrevista a Txema Bofill en El Pèssol Negre nº50 noviembre-diciembre 2010 y enero 2011

FUENTE: BLLIBERTARI.ORG

Más información:

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article11657#.Vma1vL8mlVc

2015/12/06

Las tormentas que vienen. Raul Zibechi

Filed under: conflicto,entrevistas,Es El Estado,General — Tags: , , — jonatan @ 13:49

 

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Las tormentas que vienen.

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Raúl Zibechi

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El fin del ciclo progresista implica la disolución de las hegemonías y el comienzo de un periodo de  d o m i n a c i o n e s , d e  m a y o r  represión contra los sectores populares organizados. Hasta  a h o r a  h e m o s  v e n i d o  comentando las causas del fin del ciclo; ahora habrá que empezar a comprender las consecuencias, tremendas, nada halagüeñas, demoledoras en muchos casos.

La reciente elección de Mauricio Macri como presidente argentino es un giro derechista que está llamado a encender la llama del conflicto social. La respuesta de la redacción del diario conservador La Nación  a  u n  e d i to r i a l  q u e  d e fie n d e  abiertamente el terrorismo de Estado es una muestra de lo que se viene, pero también de las resistencias que deberá afrontar el proyecto de la derecha tradicional.

No estamos ante un retorno a la década de 1990, neoliberal y privatizadora, porque los de abajo están en otra situación, más organizados, con mayor autoestima y conocimiento del modelo que sufren y, sobre todo, c o n  m a y o r  c a p a c i d a d  d e  enfrentar a los poderosos. Las experiencias colectivas no suceden en vano, dejan huellas profundas, saberes y modos de hacer que en esta nueva etapa jugarán un papel decisivo en la necesaria resistencia a las nuevas derechas.

El periodo que se abre en toda la región sudamericana, donde el presidente Rafael Correa ya anunció que no aspira a su  r e l ec ci ó n , se r á  d e  ma yo r  inestabilidad económica, social y política; de injerencia creciente del militarismo del Pentágono; de nuevas dificultades para la integración regional, que ya atravesaba serias dificultades; de deterioro de las condiciones  d e  v i d a  d e  l o s  s e c t o r e s  populares, cuyos ingresos comenzaron a erosionarse en los dos últimos años.

En este nuevo clima, encuentro algunas cuestiones centrales:

La primera es que no habrá fuerzas políticas capaces de  g o b e r n a r  c o n  u n  m í n i m o  consenso, como el que habían conseg uido los gobiernos progresistas en su primera etapa. No habrá consenso en gobiernos como los de Macri; pero conviene recordar que la hegemonía lulista se quebró bajo el segundo mandato de Dilma Rousseff, así como bajo  l o s  g o b i e r n o s  d e  Ta b a r é  Vázquez, Correa y Maduro, aunque las causas son distintas.

Cuando se desvanece la hegemonía, se imponen las lógicas de la dominación, lo que nos lleva directamente a la exacerbación de los conflictos de clase, género, generación y razaetnia. La triada dominación-conflictos-represión afectará (ya está afectando) a las mujeres y los jóvenes de los sectores populares, principales víctimas del viraje sistémico a la derecha. La segunda cuestión a tener en  cu e n t a  es  q ue  e l  mo d e l o económico-político es más importante y decisivo que las personas que lo conducen y administran. En las izquierdas aún tenemos una cultura política muy centrada en caudillos y dirigentes, que sin duda son importantes, pero no pueden ir  m á s  a l l á  d e  l o s  l í m i t e s  estructurales que les impone el modelo. El extractivismo es el gran responsable de la crisis que atraviesa la región, de la erosión que sufren los gobiernos y, en resumidas cuentas, es la razón de fondo que explica el viraje a la derecha de las sociedades.

A diferencia del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, que generaba inclusión y promovía el ascenso social, el actual modelo extractivo genera polarización social y económica, genera conflictos por los bienes comunes y destruye el medio ambiente. Por lo tanto, es un modelo que genera violencia, criminalización de la pobreza y militarización de las sociedades y los territorios en resistencia. La incapacidad de los progresismos  p a r a  s a l i r  d e l  modelo extractivo y la expresa voluntad  d e  l a s  n u e v a s  d e r e c h a s  d e  p r o f u n d i z a r l o  auguran tiempos de  d o l o r  p a r a  l o s  pueblos. La reciente tragedia en Mariana ( M i n a s  G e r a i s ) por la rotura de dos represas de la minera Vale, que provocó un gigantesco tsunami de lodo que está arrasando sembrados y pueblos enteros, es una pequeña muestra de lo que nos aguarda si no se pone coto al modelo minero-soyero-especulador.

En tercer lugar, el fin del ciclo progresista supone el retorno de los movimientos antisistémicos al centro del escenario político, del que habían estado apartados por la centralidad de la disputa entre los gobiernos y la oposición  c o n s e r v a d o r a .  P e r o  l o s  movimientos que se están activando no son los mismos, ni tienen los mismos modos de organizarse y de hacer, que los que protagonizaron las luchas de los 90.

El movimiento piquetero ya no existe, aunque dejó profundas huellas y enseñanzas, y un sector organizado que trabaja en las villas en las grandes ciudades, con iniciativas de nuevo tipo como los bachilleratos populares y las casas de las mujeres. Los movimientos campesinos, como los Sin Tierra, han sido transfor-mados por la expansión geométrica de la soya, pero surgen nuevos sujetos, más complejos y diversos, donde participan vecinos de pueblos afectados por la minería o los agrotóxicos, y una amplia gama de profesionales de la salud, la educación y los medios.

La impresión es que estamos  a s i s t i e n d o  a  n u e v a s  articulaciones, sobre todo en las grandes ciudades, donde las demandas de más democracia e igualdad desbordan los cauces de los partidos y sindicatos, pero también de los movimientos de la década neoliberal privatizadora. Por último, el ciclo progresista debe saldarse con un análisis sereno de los errores cometidos por los movimientos. Sería desmoralizante que en el próximo ciclo de luchas se repitieran los mismos deslices que han afectado la autonomía en estos años. Es probable que la dificultad mayor a enfrentar consista en saber adecuar la doble actividad de los movimientos: la lucha contra el modelo (la defensa de los espacios propios, la movilización y la formación) y la creación en cada nivel posible de lo nuevo (salud, producción, techo , tierra, educación).

Mientras la acción de calle nos permite detener las ofensivas del arriba, las creaciones nuevas son pasos en la autonomía. Son los modos que aprendimos para continuar navegando en las tormentas.

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  Extraido de    LUCHA INDIGENA   nº 112       https://ia601501.us.archive.org/8/items/LuchaIndigena112/Lucha_Indigena_112.pdf

periódico  peruano  dirigido  por  Hugo  Blanco  Galdós

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